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PULAU WEH: explorando mi soledad + INFO. ÚTIL

Nuevamente en el mar de Andaman, me encontré con esta islita volcánica: el punto más nórdico del archipiélago indonesio. Con sus 156 km2, es un lugar excelente para descansar luego de un largo viaje por Sumatra o hacer un soft landing al país si acabás de llegar. Montañas, bosques tropicales, playas de aguas cristalinas, aldeas de gente sonriente que te saluda con una mano y con la otra te llaman para conversar… una burbuja ideal para hacer la plancha y reencontrarse.

Playa de Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
En la foto no se transmite del todo la sensación que te recorre la piel en la isla. Me tomó unos minutos de quedarme parada aquí procesar lo que veía. Al fin en Indonesia.

Solía ser parte de Sumatra hasta que se separó de ella durante la erupción de su volcán en la era del Pleistoceno. Aún se ven fumarolas submarinas cerca de Gapang Beach.

Localmente se la conoce por el nombre de la ciudad más grande que tiene: Sabang. Desde finales del siglo XIX, esta ciudad, fue un puerto marítimo importante ya que se encuentra en el estrecho de Malaca. Antiguamente solía ser un punto de descanso para los peregrinos musulmanes que se dirigían a La Meca. Hoy en día quedó olvidada y la naturaleza volvió a tomar gran parte de la isla que es reconocida por su ecosistema.

niña de Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
La hija de un pescador sonriendo a mi cámara. Las niñas se pintas las uñas con tintes naturales que utilizan para celebraciones como casamientos (al estilo hindú).

Los pescadores utilizaban explosivos y cianuro para la pesca extensiva por lo que el gobierno declaró 60 km2 como zona protegida, tomando tanto parte de la selva como de territorio marino. Es el único hábitat del sapo llamado Bufo Valhallae. También posee, entre sus arrecifes coralinos, una gran variedad de peces y animales marinos. Entre ellos un tiburón de boca ancha que sólo fue visto un par de veces en sus alrededores.

En el 2004 un terremoto, 9 en la escala de Richter, azotó la isla desencadenando una serie de tsunamis que mataron a más de 130 mil personas en el país. La mayor cantidad de destrucción y muertes se registraron en Banda Aceh. Pulau Weh no sufrió tanto si bien hubo algunos desaparecidos y la industria hotelera de Iboh y otras playas fue arrasada mar adentro. Los locales cuentan cómo vieron el mar retirarse cuatro veces quedando Pulau Rubiah, uno de los islotes, casi sin agua a su alrededor. Un desierto de coral y peces muriendo quedó plasmado en sus ojos. La quinta vez el mar retornó en forma de una pared de tres metros tomando entre sus manos azules los bosques de manglares. Aún hoy se nota el miedo oculto en cada palabra.

atardecer Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
El primer atardecer que me regaló.

Varios países del mundo donaron dinero para su reconstrucción. Las carreteras fueron hechas de nuevo, se plantaron más de 14 mil árboles autóctonos, se construyeron casi el doble de barcos de los que había antes y también casas para sus habitantes. El dinero era tanto que ya no sabían qué hacer con él y se comenzó a repartir un poco entre su gente. Muchos tienen su moto, en parte gracias a ello. Las donaciones no se podían utilizar para ayudar a otras partes afectadas del país ya que fue recolectado sólo en nombre de Pulau Weh. Por ello la diferencia entre esta isla y Nias, que también fue azotada por el tsunami pero no hubo casi dinero para ayudar a su gente.

Volviendo de Sabang a pie, me encontré con un francés que vivía en la isla y ofreció llevarme hasta Iboh. Me dijo que se había corrido la voz de que una extranjera pensaba recorrer todos esos kilómetros a pie porque no tenía dinero para pagar el taxi. Él estaba casado con una indonesia. Trabajaba de pescador en la isla y, en el invierno europeo, limpiaba chimeneas en Francia. Me contó que la isla tuvo dos tsunamis. El segundo fueron las ONG’s.

tsunami Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
Si el agua se va, ¡a subir rápido la colina!

YO, PULAU Y MI SOLEDAD EN EL MEDIO (Mi historia personal)

Como recita un poema que escribí hace tiempo, estoy solitaria. Hay muy pocas personas que dejaría que se incorporen de forma prolongada en mi viaje, por lo menos en este momento en que las emociones están a flor de piel y suelo tener actitudes extremistas. Necesito paz. Después de unos días en Pulau Weh logré entenderlo.

Una y otra vez me dije a mí misma que debo aprender a decir que no si no estoy segura que es una buena idea. Pero suelo caer en el “quizás funcione” de una proposición sólo por la curiosidad gatuna que me cuesta tanto controlar.

Hace un mes atrás conocí en un barco a un francés, F. (mi vida está plagada de efes y aes). Quedó en encontrarse con unas primas para ir a la Full Moon Party  y se le ocurrió venir primero conmigo a Indonesia por cinco días. Le expliqué que yo me quedo en los lugares más baratos. En un ataque de desconfianza femenina (¿o prudencia?) intenté hacerle entender que no se haga ideas en la cabeza conmigo porque nada iba a pasar pero no pareció importarle demasiado. Y debo decir que no tuve que preocuparme por ello en lo más mínimo durante el tiempo que compartimos juntos.

Dos días después me escribió que llegaba a las 10:00 del día siguiente a mi hostel para ir al aeropuerto. Me hubiera gustado quedarme un rato más en Kuala Lumpur, pero fue todo tan rápido e inesperado que no tuve tiempo de decírselo. Llegó por la mañana y nos tomamos dos aviones hasta llegar a Banda Aceh donde cruzamos en barco a la isla.

buceo en Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
Playa ideal para compartirse con un buen libro y un equipo de snorkel (Iboh beach). Las playas son chicas y dejan un poco que desear pero el mar y el ambiente me hipnotizaron. La más linda es Sumur aunque Iboh también tiene su encanto.

El primer día nos divertimos y la pasamos bien. Él no podía creer que había venido sin pensarlo ni planearlo (yo tampoco) y no paraba de hablar de forma sobre excitada pero pensé que eso iba a cambiar al llegar a la isla.

Al segundo día nos mudamos a otra playa (Iboh Beach) con más movimiento a pesar de que era Ramadán. Durante esta festividad que dura todo el mes los musulmanes no pueden comer ni beber entre las 5:00 y las 19:00 hs. Por ello generalmente no abren los locales hasta bien entrada la tarde y no hay mucha circulación. La gente está cansada y espera pacientemente la hora de la cena.

Alquilamos una moto y salimos a recorrer la isla. Los niños nos saludaban a cada minuto con un “Hello Mister!”. Para ellos es un saludo unisex porque no saben decir Miss. Vacas y cabras se cruzaban todo el tiempo por las calles y los monos permanecían inmutables cuando pasábamos a su lado o nos perseguían intentando morderme los pies.

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Para qué tener un auto si en una moto entra lo mismo.
hostel en Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
Sin poder almorzar la gente descansa mientras los niños juegan solitarios en la calle (Iboh Beach).
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Nadando y sonriendo.
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Los ríos se usan para bañarse y lavar la ropa.
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Una bañadera natural con algún extraño que aparece con cámara en mano cada tanto. Portando sonrisa te dan una de vuelta.
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El río es una fuente de diversión para todos.
cascada en Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
Camino a la cascada. Las ojotas no fueron muy buena idea…

Fuimos primero a una cascada. Nos recibió un camino de cemento con un río a un lado  y niños chapoteando en el agua. Después de una sesión de risas y “foto foto foto Mister!”, como ellos te piden, continuamos caminando. Mucha gente se bañaba en el río. Nos cruzamos con un señor con toda la cabeza y la cara llenas de jabón que nos sonrió al instante.

F. acotó que el sistema de pago que él estaba armando para otro país iba a ayudar a gente como ellos. No entendí en qué ya que no tienen agua ni luz que pagar y probablemente tampoco universidades pero me pareció que se puso sensible con el tema así que intenté no discutir. Indudablemente la conversación hubiera llevado a hablar del capitalismo y sus fallas. A veces no tengo ganas de caer en las mismas discusiones a menos que me impresionen con su forma de pensar (cada tanto pasa).

Unos metros más allá comenzamos a trepar rocas cubiertas de musgo. No fue muy prudente ir con ojotas pero con ayuda de las lianas me mantenía en pie. Llegamos a la cascada: 10 metros de agua cayendo y una pileta natural nada profunda para nadar. A F. le daba miedo meterse así que esperó a un indonesio para asegurarse de que nada lo iba a morder. Me dio risa ya que estoy acostumbrada al prototipo de macho argentino valiente o que por lo menos no exterioriza sus miedos. Pero yo hubiera hecho lo mismo, no me gusta cuando no puedo ver lo que hay debajo de mis pies. Acto seguido me reí de mis propios miedos y de los que todos tenemos en común.

Luego seguimos rumbo a un volcán que deja mucho que desear. Tan sólo un piso blanco con agujeros amarillos que despedían azufre y aire caliente. El olor no me permitió estar más de cinco minutos sacando fotos. Me contaron que es peligroso porque a veces el suelo se hunde bajo tus pies y te quema.

En el mapa aparecían fuentes termales junto a una pequeña área pesquera. Nos ilusionamos pensando en piletas naturales de agua caliente donde poder relajarnos antes de emprender la vuelta. Las corrientes se encuentran bajo tierra por lo que terminamos metiendo los pies en una pequeña pileta de cemento con un montón de niños pidiéndome fotos. Su papá nos mostró un pequeño hueco entre las rocas donde el agua salía casi hirviendo. Estaban esperando la hora de comer con su mujer. Me explicó que los niños no hacen ayuno durante Ramadán hasta que cumplen los 14 años.

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Pueblito de pescadores.
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El señor que nos explicó algunas costumbres y nos recibió en su casa.
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Sus hijos hiperquinéticos que me llevaban de un lado a otro y reían con las fotos.
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La más tímida de las niñas. Es nueva en el pueblo y se siente un poco sola. Tiene esos ojos que denotan un alma profunda y melancólica.
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Las fuentes termales no eran lo que esperaba pero sí muchas otras cosas. 🙂

Esa mañana, caminando por Iboh me crucé inesperadamente con un conocido. El pensamiento que surgió del encuentro es que almas “puras” no existen, somos una mezcla de todo pero cada tanto aparece alguien con un halo sobre sus partes buenas. Las veo tan claras que no puedo evitar una sonrisa. Disfruto de su compañía por un rato y después mejor me voy a la soledad de mi mundo actual que me protege. ¿Me protege? Escribí esa palabra casi sin pensarlo. Probablemente. Cuando uno está hipersensible y con tantos cambios internos necesita un espacio de soledad donde poder interactuar consigo mismo para poder afrontarlos. Me acabo de dar cuenta que soy mi propia fuente de protección, y la mejor que he tenido hasta ahora a parte de mi madre.

Luego de dos días me mudé sola a otra parte ya que el francés (acá dejó de ser F.) no me dejaba dormir hablando sin parar y esa es una de las pocas cosas que realmente pueden hacer que te deteste. Sí, quizás suene a locura pero hace tiempo que conozco y acepto esa parte de mí sin juzgarme. Es una de esas cosas que sé que no puedo cambiar. El sueño viene incluso antes que la comida como necesidad básica. Si no duermo, muerdo o me pongo a llorar. Si duermo, sonrío. Ocho horas de ojos cerrados hacen una diferencia abismal en mi actitud. Parezco buena pero puedo ser un verdadero demonio cuando ya nada me importa.

Se fue, arreglé mis cosas y me quedé esperando a que volviera. Le dije que me iba a otro lugar.  Y fue un alivio volver a tener un espacio para mí. Si volviera el tiempo atrás le diría que prefería seguir viajando sola. Se aprende de los errores. Espero que ambos hayamos sacado algo positivo de ello.

Ahora seguimos hablando. El me cae bien y por suerte no quedaron “demasiados” rencores por el brusco “abandono viajero”. Siempre que voy a compartir tiempo con alguien pongo la pauta de que en el momento que alguno no quiera seguir con el otro se puede ir sin resentimientos. ¡La primera vez que la aplico yo! 😛 Este viaje está repleto de primeras veces. Algunas agradables, otras no tanto.

Ese día me fui al centro en moto-taxi a pasear e ir al cajero automático. A la vuelta intenté volver caminando. Las motos me ofrecían llevarme cada cinco minutos y no podían creer cuando les decía: «no money, I will walk». El chisme corrió rápido y apareció un francés para llevarme. Hace 20 años que vive allí porque se casó con una local. Es pescador y se va tres meses a Francia cada año, justo antes del invierno, a destapar chimeneas. Una vida simple y tranquila. Realmente no se necesita tanto como pensamos para vivir.

Iboh Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
Las alturas de la ciudad repleta de verde.
calle de Iboh Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
Los árboles parecen querer volcarse sobre las motos.
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Una plaza con wi-fi y una excelente vista al puerto.
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Estas niñas con pequeños tacos y tan arregladas querían lucir su ropa.
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Caminando por uno de sus barrios repleto de almacenes y kioscos dentro de casas de familia.
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La ropa se cuelga a la vista de todos y las motos se dejan donde haya suficiente lugar.
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Una princesa indonesia luciendo su vestido.

Me contó que «En la isla hubo dos tsunamis. El segundo son las ONGs». También que una vez lo agarró la policía fumando marihuana y para poder “zafar” le pidieron 8’000 EUR. Una fortuna pensando el estilo de vida que lleva.

A los locales les piden cerca de 10 EUR pero si tenés facciones europeas piensan que tenés dinero en alguna parte aunque tus manos curtidas y repletas de cortes digan lo contrario. Nunca vi tanta corrupción a la vista en mi vida como en Indonesia. Lo chocante es que la gente es tan linda con uno y tan hospitalaria que me cuesta poner ambas cosas en “la misma bolsa”. ¿Los policías te piden una “ayudita para ayudarte” con una sonrisa?

Los tres nos fuimos el mismo día de la isla. Esa tercera persona que obvié del texto también. Con F. sólo hubo deseos de buen viaje y sonrisas de cortesía. Después de todo fui yo la que tuvo su ataque de soledad y de necesidad imperante de un poco de silencio. Ahora me conozco un poco más y, por ende, puedo ser más sincera con todos. El viaje al interior de Asia se terminó fusionando con uno al interior de mi persona.

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Taxis, puestos callejeros de comida y bebidas: una calle cualquiera.
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Peluquería. Casi todas son así de rústicas.
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Foto NOOOO!!! 🙂 Y hasta el más chiquito copia a sus hermanas.
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Vendiendo pescado sobre hojas de palmera.
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Primera vez que veo avispas de este color.
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Me encontré con una caja enorme de madera con 3 ventanas y este señor dentro que se sacó una foto conmigo. Así trabajan los sastres.
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Desde la colina.
Camino a Bukit Lawang para ver los orangutanes releo lo que escribí y me doy cuenta que van a terminar conociéndome más que mi familia (excepto por aquellos familiares que también me leen). Se ha convertido en casi un diario de viaje con todos los pormenores y pensamientos que se me cruzan por la cabeza. Mientras hago un viaje por Asia les comparto un viaje a mi persona. Bienvenidos, esta soy yo. A veces con días soleados, otros con tormentas eléctricas. Más tarde volveremos al verano de la mano de los orangutanes indonesios.

CÓMO IR

AVIÓN

Sabang tiene un pequeño aeropuerto pero sólo se permiten vuelos militares por lo que la única opción es volar hasta Banda Aceh y allí tomar el ferry.

Volar a Banda Aceh desde Kuala Lumpur cuesta cerca de 30 USD. Recomiendo usar SkyScanner para chequear vuelos. Al otro extremo de la terminal, cuando llegás, tenés mini-bus públicos (15’000 IDR) que van a la ciudad. Luego podés tomar por 10’000 IDR un tuk tuk camino al puerto Uleh – leh.

BARCO

Una vez en Uleh-leh (puerto) hay dos opciones. El Fast Ferry cuesta 60’000 IDR y tarda una hora. Sale a las 9:30 y 16:00 hs. de Banda Aceh y  a las 8.30 am y las 4 pm de Sabang, Pulau Weh (chequear con locales ya que los horarios pueden cambiar). Motos y coches no están permitidos. El lento ( 2 hs, 18’000 IDR) transporta también vehículos. Sale de Banda Aceh a las 14:00 hs. y de Pulau Weh a las 8:00.

Si comprás económico, subí un piso y fíjate que una de las puertas te lleva a una sala con aire acondicionado y televisión. Como no suele llenarse algunos se tiran allí a dormir ocupando varios asientos. Es una clase más cara pero ni bien el barco arranca a nadie le importa ya.

En Pulau Weh el mini bus que te lleva a las diferentes playas suele tener un precio fijo de 50’000 IDR por persona para ir a Iboh Beach o Gapang (1 hora). La moto taxi te cobra 30’000 IDR y suelen ingeniárselas para subir las mochilas y el equipaje. Si son muchos se puede negociar un taxi entero por 150’000 IDR.

Barco de banda Aceh a Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
Viajando a Banda Aceh.
ferry de banda Aceh a Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
Algunas personas descansan sobre los carros o se tiran en el suelo a dormir.

DÓNDE HOSPEDARSE

Iboh Beach! Una vez allí andá hasta el final y vas a ver un camino que hay que seguir a pie. Cuando llegues a una playa pequeña con un centro de buceo, no te detengas. Más adelante hay una exposición de bungalous para elegir. Los más básicos con cama de dos plazas, baño compartido y una terraza con hamaca individual cuestan 50’000 IDR la noche.

Iboih Inn tiene bungalows con aire acondicionado junto al mar. Pero el más básico cuesta 200’000 IDR. Mi recomendación es Yulia, el último del camino. Por 60’000 tienen con baño compartido y por 120’000 con baño propio. El predio es lindo, con una plataforma con reposeras al lado del mar y un buen restaurante. Tiene WI-FI y además se puede reservar por internet (googleen “Yulia Pulau Weh Indonesia”). Es un lugar para vacacionar más que para backpackers pero la diferencia con los más económicos es de entre 1 y 6 dólares.

hotel en Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
Yulia!!!
Gapang Beach en Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
Gapang Beach vacía por Ramadán.

DÓNDE COMER Y TOMAR

La mayoría de los restaurantes te cobran cerca de 25’000 por plato. Los del pueblo de Iboh son más económicos que los de los hospedajes.

Sobre el mismo camino donde está el alojamiento hay una cabaña un poco más grande con una terraza sobre el lado del mar. Allí Norma hace de cenar todos los días a las 19:30 hs. Hay que ir antes para avisarle que sume un comensal. Si no encontrás el lugar, preguntá por Norma’s place o por Oong. Hace comida casera (vegetales, pescado, pollo entre otras cosas) y podés comer todo lo que quieras por 25’000 IDR. La bebida no está incluida y la mesa es comunitaria: una buena oportunidad para conversar con otros viajeros. También te rellena la botella de agua a mitad de precio.

Un lugar bueno y donde funciona muy bien wi-fi es Olala, un poco más de camino al pueblo que Oong. Les recomiendo los licuados y tragos.

También podés consultar donde comprar Nasi Campur (arroz con vegetales, huevo y pollo envuelto en papel para llevar), una opción más barata para el almuerzo (7’000 IDR).

Si estabas pensando en enfiestarte, lugar equivocado. No hay discotecas ni bares pero sí podés encontrar alcohol aunque te va a salir bastante caro ya que, en general, está prohibido en la provincia de Aceh. Podés conseguir cerveza en Olala, Oong, Yulia y Ozone.

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La economía está dominada por la agricultura. Principalmente producen clavos y cocos. La pesca es para el consumo interno.
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En la ciudad hay un mercado donde encontrás todo tipo de cosas mucho más baratas.
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Hay que ir con pantalón largo y remera que tape los hombros (para las mujeres).
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Cocos!!! Trabajando en el campo.

QUÉ HACER

Plancha a lo “largartija al sol”: quedarte quietito leyendo un libro al sol y disfrutando del agua clara.

Snorkel y buceo: disfrutar de la increíble diversidad de vida marina en Pulau Weh es una de las actividades más populares.  Rubiah, uno de los islotes que rodean la isla, es muy concurrido por sus arrecifes de coral. Costos: 2 inmersiones USD 60,
PADI Intro dive USD 60,
PASI Open Water USD 360
PADI Advanced: USD 309. Uno de los lugares es Scuba Weh.

Alquilar una moto: es la mejor manera para poder recorrer los rincones escondidos de esta isla. Te da la oportunidad de conocer cómo vive su gente, los pueblitos pesqueros, las playas escondidas y los caminos casi cubiertos por la selva. En general el costo del alquiler asciende a 80’000 IDR. Consultá bien cuánto cuesta la gasolina antes de salir para después poder negociar ya que se compra en puestos callejeros o casas particulares con letrero “BENSIN”.

Volcán Jaboi: mini volcán de azufre. No recomiendo ir. Si vas tené cuidado porque el piso puede quebrarse bajo tus pies y si se te hunde un poco el pie te vas a quemar con los vapores calientes que emana.

Cascada Pria Laot: Podés guiarte con el mapa. Te das cuenta donde comienza el camino a pie porque vas a ver a tu derecha una construcción con muchos colores. Ahí hay que doblar a la derecha. Pocos metros después hay un pequeño puente y un camino angosto que se debe realizar a pie. Es recomendable ir con zapatillas ya que hay que subir rocas grandes.

En un momento tenés que cruzar el río por las rocas, luego trepar un poco y al final del bosque encantado encontrás a Blanca Nieves esperando el beso que la despierte. Ojalá, ¿cierto? En cambio vas a ver una cascada mediana pero bonita con una piscina natural en la que podés bañarte.

Kilómetro 0: el punto más occidental de Indonesia. Una construcción repleta de monos con los que hay que tener un poco de cuidado. Más adelante te doy consejos sobre cómo tratarlos.

Piletas termales: nada más lejano al paraíso natural que uno se imagina cuando escucha esto. Son solamente piletas de cemento pequeñas con agua termal caliente. Están al lado de un pueblo pesquero con gente muy amigable. Hay una familia cuyo padre sabe inglés y suele estar bien dispuesto a hablar con los visitantes y responder preguntas sobre la vida cotidiana de la isla.

KM 0 Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
Subiendo a KM 0.
Volcán Jaboi Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
Volcán Jaboi.
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Los agujeros por los que sale gas caliente.
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Construcción con muchos colores camino a la cascada. Acá hay que doblar y seguir el río.
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Caminito por el río.
cascada Pulau Weh, Sumatra, Indonesia
Finalmente la cascada.
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Ideal para perderse con la moto y disfrutar del verde.
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Bensin a lo indonesio.
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Animales cubriendo las calles…. a tener cuidado.
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El islam es la religión mayoritaria en la provincia y es el único lugar de Sumatra donde la ley islámica (Sharia) se aplica por lo que es recomendable cubrirse los hombros y usar al menos un short para salir a recorrer la isla.
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Lindos pero un poco agresivos.
CÓMO RELACIONARTE CON LOS MONOS

Intentá no interactuar con ellos por más lindos que parezcan. Los monos de la isla son muy agresivos y tienen dientes. Si te enfrentan no corras ni los mires a los ojos. “Hacerse el tonto” sirve con ellos. Sino, la otra opción es hacer un montón de ruido de forma agresiva y que entiendan que vos sos el líder. Para ello no tenés que tener miedo y no lo recomiendo porque de todas formas pueden morderte. Sólo una vez no tuve opción de hacer otra cosa y me funcionó. Pero siempre es mejor hacer como que no los viste e irte de a poco o esperar que se vayan ellos.

CAJEROS AUTOMÁTICOS

Sólo se puede encontrar cajeros automáticos en la ciudad de Sabang, a 40 minutos de Iboh en moto o auto. El máximo que te dejan retirar es de 500’000. Es conveniente llevar dinero desde Banda Aceh por si no funcionan o no tienen suficiente stock de billetes.

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Bote de pesca tradicional.
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Agua turquesa, corales, peces de colores y selva.
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Despidiéndome de Pulau Weh.

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4 comments

  1. Guada muy interesante y bello todo lo que escribis , las fotos maravillosas. Tu abuela Marta tiene problemas con face book, pide que le mandes tdo por mail, te manda un gran abrazo y cariños.

  2. hola la verdad fuiste bastante antipatica con el frances parecias mas sociable en tus relatos

    • Hola! Admito que sí pero también hay un «background» que no cuento de cosas que no me gustaron. Prefiero hablar bien de la gente en general. Una cuestión de elección supongo, prefiero quedar como la antipática y en cierta forma fue un poco así. No es fácil lidiar con las emociones cuando viajas por tanto tiempo y te movés rápido y no siempre la gente es compatible con vos. De todas formas la mayoría de las veces sí. Cosas que pasan a mi entender. Algunas veces me toca estar del otro lado y está ok. En general soy sociable, me tienen que llevar a un extremo para no serlo. 🙂

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