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Islas flotantes de los Uros, ¿una experiencia muy comercial? – Puno, Perú

Caí de improvisto en Puno. Debía esperar a que oscurezca para ver si conseguía hospedarme con los bomberos ya que no había camping y hacía demasiado frío.

La ciudad era grande y poco atractiva. Hay un solo motivo por el que los turistas hacen una parada aquí: Las islas flotantes de los Uros. Miré el reloj y decidí no hacer el tour ya que estaba completamente comercializado y me quería ir rápido del invierno.

Los bomberos y la policía me dijeron que no podía dormir en sus instalaciones y terminé temblando bajo la frazada del único lugar que encontré económico y que tuviera espacio para guardar la moto.

Al día siguiente, con otro humor, fui a preguntar por el tour. ¿Por qué no por mi cuenta? De todas formas, tendría que ir con lancha y allá contratar algún servicio porque la única razón por la que dejaban entrar extraños era para comercializar. Además, con un guía local siempre te enteras de más detalles y puedes hacerles todas las preguntas que quieras.

Encontré la lancha que me ofrecía el precio más económico y me subí en busca de una aventura corta.

Lancha isla de los Uros, Perú

Las islas flotantes, como el nombre lo indica, se encuentran sobre el agua del Titicaca a seis kilómetros del puerto de Puno. El pequeño archipiélago de 40 islas artificiales, se accede con barco. No son islas de tierra, están armadas con la totora que crece en el lago (una especie de junco de hasta tres metros). Sobre ellas hay cabañas, casas de chapa forradas de totora, tanques de agua, ropa tendida y gente viviendo como si unos metros debajo de sus pies no hubiera agua.

Uros viene de “Urus” del idioma aimara, como los llamaban por insulto, según el antropólogo Arthur Posnansky. Eran considerados indómitos, salvajes de piel más oscura que se autodenominaban Kotsuña (el pueblo del lago).

Se estima que era una de las razas más antiguas de Sudamérica. Sus orígenes son anteriores a los incas. Algunos dicen que provienen de migrantes de la Polinesia, otros que de la Amazonía o que formaban parte de los huárpidos.

De todas las lenguas que hablaban solo sobrevivió el pukina entre los uros del salar de Coipasa. El resto adoptó el aimara y el castellano, por haber sido absorbidos culturalmente mayormente por los aimaras.

Se dice que el último uro falleció en la década de 1950, aunque los descendientes directos de dicha raza continúa habitando el lago. Aún mantienen algunas costumbres ancestrales, pero con una gran influencia aimara y española. Celebran festividades católicas y realizan los entierros en tierra firme.

La totora se utiliza para construir las islas, las balsas y las viviendas. También como leña para cocinar y como alimento. Su fibroso centro, o chullo, sirve como complemento alimenticio para prevenir el bocio, gracias a la gran cantidad de yodo que posee, y las resacas alcohólicas. También se lo utiliza para aliviar el hambre, como en otras zonas se usan las hojas de coca.

Para armar las islas, la totora se teje formando una capa llamada khili. En el medio colocan ramas y luego de nuevo totora, armando capas. Una isla dura entre 20 y 30 años y aloja entre tres y 10 familias.

Sus chozas suelen ser húmedas lo que les trae problemas de reumatismo. Sin embargo, todo lo que los rodea es inflamable por lo que, para poder cocinar, colocan rocas sobre la totora.

Los baños se encuentran a 50 metros en islas especialmente dedicadas a ello que alcanzan mediante botes a remo. Luego de realizar sus necesidades, las cubren con cal para evitar olores.

Los hombres suelen conducir las balsas mientras que las mujeres hacen tejidos y tapices para vender al turismo. Aún se dedican a la caza de aves silvestres como a la pesca. Lo que sobre de la pesca lo conservan secándolo al sol, aunque una familia tiene permitido pescar solo entre dos o tres kilos diarios para proteger la producción natural. Pero también truecan totora en tierra firme a cambio de alimentos como la quinua.

pesca titicaca Puno Perú

niña Uro Puno Perú

Mientras siguen con su vida cotidiana, con la ropa tendida al sol y las mujeres sentadas frente a sus casas tejiendo, las balsas vienen y van con turistas de todo el mundo. Algunos se hospedan con ellos para hacer turismo vivencial y otros vienen y van solo por el día.

Si me preguntas si vale o no la pena, no lo sé. A mí me resultó interesante y pintoresco. Un viaje al pasado, aunque repleto de señales del presente.

CÓMO IR A LAS ISLAS DE LOS UROS

Para ir a las islas se puede tomar una lancha sobre el Titicaca, desde el puerto de Puno en Perú. Se tarda aproximadamente 45 minutos y la visita suele durar 4 horas.

Se puede subir a un barco de totora y visitar diversas islas. También existe la posibilidad de alojarse con los locales para turismo vivencial.La isla capital cuenta con baños ecológicos y alojamiento para turismo. El bus hasta esta isla cuesta 10 soles (es como un catamarán de totora).

Los locales producen para la venta distintos tipos de tejidos a mano, alfombras bordadas, animales disecados, y artesanías con totora y caña.

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5 comments

  1. Muy bueno y bellas fotos!! Puno siempre fue feo; lo era antes y parece que sigue siéndolo.

  2. HOla!!!!!! Bellos comentarios, leí tanto sobre ellos que parece los hubiese visitado.Inculque a mis hijos el interés por conocerlos….pero a mí y mi esposo, nos pasó el tiempo, somos algo grandes y no nos animamos a algunos destinos.A mi, todo lo que haces me hubiese me encantan….cuanto más exóticos mejor…pero..como te digo somos una pareja que piensa en el otro…somos uno…felices… Disfruto leyendo leyendo tus aventuras….

    • Gracias Carmen! A Puno creo que si no te afecta tanto la altura puedes ir. Hay hoteles y el plan a las islas de los Uros es en una lancha grande que se mueve tranquila. Abrazo enorme.

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