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El Toubkal y la Kasbah – Marruecos

AVENTURA EN EL GRAN ATLAS

Llegamos cansadas al estacionamiento donde dejamos las motos para comenzar los diez minutos de subida hasta Kasbah Du Toubkal. El casco y mi mochila cargada de agua no son mis mejores amigos en la montaña y me dificultan mucho estabilizar la respiración que se vuelve loca por el asma. “Un poco más”, me dije, y efectivamente llegamos a la puerta unos minutos después.

Las puertas se abrieron y nos recibió el dueño con una sonrisa enorme y un marcado acento inglés. Le habíamos escrito porque queríamos conocer el hotel pero no podíamos costearlo así que le ofrecimos un intercambio de publicidad. En general escribo sobre ellos ocultándolo un poco en el blog y lo dejo allí para tener algo que recomendarle a la gente que quiere más comodidad. Esta vez sería diferente. Ya entenderás por qué.

Gran Atlas Toubkal hospedaje

Cruzamos las enormes puertas de la Kasbah y atravesamos un jardín cubierto de flores y gatos. El sonido de la fuente relajó mis músculos y la bienvenida con dátiles y perfumes, mis sentidos. Se notaba que los arreglos y agregados de cemento fueron realizados respetando la estructura inicial y los elementos de la zona. Madera en los techos, tejidos bereber, lámparas hechas a mano… “Hace mucho que no estaba en un sitio tan encantador”, pensé. Nuestra habitación tenía dos pisos y un balcón con vista a la montaña. Estaba lloviendo así que dediqué parte del día a trabajar con la computadora y un té mientras el sonido de la cascada frente a mi balcón de tanto en tanto distraía mis musas. “Necesito un recreo”, pensé mientras me levantaba para ponerme las botas y la capa negra que cada habitación tiene para los clientes que, como yo, no se dieron cuenta que en altura siempre hace frío. Unos minutos después y varios escalones hacia arriba me encontraba tomando el té con el dueño del hotel, el embajador (queda para mí de dónde) y su familia, en un pequeño balcón techado con vistas de 360 grados a los valles y las montañas circundantes. El dueño había descubierto la Kasbah en uno de sus viajes de exploración sin lujos pero con anécdotas que llevar a casa y el embajador venía con sus hijos a caminar por los senderos. Ambos habían viajado muchísimo y tomado riesgos. No pude evitar preguntarme dónde estaría a mis cincuenta o si seguiría viva. La motocicleta tiene riesgos mayores que afronto porque para mí lo vale, pero no les ignoro.

Gran Atlas Toubkal arcoiris valle

Subió un grupo de jóvenes doctores que se internarían en el Toubkal para enseñarles a los guías locales los principios básicos de medicina para salvar la vida de algún turista. El embajador giró su cabeza hacia mí y en un español respetable me comentó: “¿Sabes por qué me gusta la Kasbah? Porque aquí no vas a encontrar gente que viene a quedarse encerrada en el hotel. Todos son viajeros y personas que disfrutan de la naturaleza y la montaña”. Por la noche, conversando con los huéspedes, me di cuenta que tenía razón: a todos nos gustaba ensuciarnos las botas.

El día de lluvia pasó y a la mañana siguiente comenzamos el trekking que nos llevaría a subir, bajar y subir de nuevo entre tierra seca, árboles de maderas aromáticas enredados como sogas con mil nudos y pueblos de barro que desaparecen en la neblina mientras sus habitantes secan las nueces al sol y los burros bajan la cuesta hacia los verdes valles que les dan de comer. Un trekking con un guía bereber que nos explicaba la historia de los pueblos marroquíes. Según él todos se respetaban entre ellos hasta que los árabes llegaron y les enseñaron sobre posiciones sociales y diferencias. Me pregunté cuánto tenía de cierto y cómo habrá sido vivir en otros tiempos en esas montañas a veces rojas, a veces amarillas. Me crucé en el camino con tantos pastores nómadas que poco conocen del reloj y tanto de las estrellas que casi me convenzo que la vida posiblemente no haya sido tan distinta, al menos para ellos.

Gran Atlas Toubkal árboles montaña

Gran Atlas Toubkal vista

Fueron dos días de trekking y de introspección. Siento a la montaña como al fuego y al mar: los tres me producen una expectación y una quietud tal que me muevo en el tiempo con más facilidad comenzando a entender las causas y efectos del pasado y del presente. El futuro se encuentra vedado, por ahora.

Pronto dejamos atrás el Gran Atlas, el Toubkal y la Kasbah sin demasiadas ganas. Pasaríamos días duros y lo presentíamos. Hoy le recuerdo como un sueño, como un lugar que nunca existió. Será que tendré que volver cuando mi cámara rota funcione de nuevo.

Gran Atlas Toubkal Imlil colores


KASBAH DU TOUBKAL – IMLIL, MARRUECOS

Los precios de Kasbah du Toubkal en Octubre de 2017 comienzan en 140 Euros y dan acceso a las instalaciones como a probar el baño tradicional Hammam. Las habitaciones pueden ser simples, dobles, para 4 personas e incluso ofrecen apartamentos en Suite y la casa de Jardín para 6 personas. El almuerzo completo cuesta 15 Euros y la cena 20. Los precios de los trekkings en el Toubkal y el resto de las actividades las pueden encontrar en su la página.

Hospedaje en Imlil Toubkal

Página web: http://www.kasbahdutoubkal.com

Teléfono: +44 (0) 1883 744667, +212 (0) 524 485611, +212 (0) 661 918598.

Mail: bookings@discover.ltd.uk

La Kasbah en Google Maps

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One comment

  1. Magnífico, un sueño hecho lugar. Y ese arcoiris!!!

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