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CONFESIONES: El amor de verano que quiere ser amor de invierno

Medio año después viene a visitarme y a escribir su segundo libro desde Buenos Aires. Y yo acá sintiéndome ciclotímica.

Nervios…. Más nervios…. Por momentos ganas de irme o ganas de decirle que haga Couchsurfing y vaya a otra parte. Por momentos ganas de decirle que se tome el avión hoy…. Ni yo me banco en estos días.

Todos dirán que soy confusa pero no, la verdad es que quiero evitarme desilusiones, quiero evitarme arruinar un lindo recuerdo de mis días mágicos en Bali y las perfectas vacaciones de viajar rápido y sola. Por sobre todo quiero evitar que me quiten la paz que tengo hoy en casa mientras espero, como un oso en su cueva, que sea el momento adecuado para volver a salir de viaje. Me volví ermitaña. Es lo que me hace el invierno y Buenos Aires, como si fuera una especie de reacción química. Pero no estaba escribiendo sobre mi relación con esta ciudad, estaba haciendo una confesión pública. Una de esas que todos me preguntan cómo me atrevo a ventilarlas por los aires.

Estuve saliendo con alguien que se fue de viaje y me planteó una relación confusa, un gris… A lo que claramente respondí con un “no” rotundo. Ya saben que tengo un carácter fuerte y odio sentirme usada o “boludeada” (en lunfardo argentino). Me sentí ambas por cuestiones que quedarán vedadas para la mayoría. Después de eso, por alguna razón, volví a subir mi barrera (consecuencia no deseada) y a recordar lo que busco en un compañero (consecuencia buena) para evitar dejar entrar a personas que ni me convienen, ni me hacen bien, ni me gustan como pareja (ojo, quizás como amigo sí…. y ahí entra mi yo conciliadora de nuevo, con la que ando un poco bélica últimamente).

Al poco tiempo me llega un mensaje “¿compro el pasaje para ir?”. Me había olvidado que le había extendido una invitación a venir a visitarme si retornaba nuevamente a mi país. Fue hace mucho, cuando pensaba que mis próximos dos años transcurrirían en Asia y lo único que tenía en la cabeza era el presente. Lo decía con ganas, con toda la alegría de esos días, pero realmente no pensaba que iba a ser antes de pasados los tres años.

Y de repente aparece este mensaje como una cachetada desde el pasado, un pasado al que amaría poder escabullirme. Pero aquí no hay playas, ni calor, ni sonrisas, ni gente feliz por doquier, ni motocicletas que te despeinan mientras te permitís irte con la mente un rato y disfrutar de los olores, el verde y el viento en la cara. Aquí no me encuentro ya, no soy la de Bali, no soy la de Buenos Aires. Soy yo, pero ninguna de las que él sabe. Ni la que vio, ni la que le conté.

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Crisis. Crisis hasta que todo se resolvió con un “probamos y de última me voy y vuelvo cuando quieras, todo bien, sabés que nunca tomo nada a mal y soy fácil de llevar”…. Vi su sonrisa y me tranquilicé. Supe que todo iba a estar bien. Iba a ser bajo mis términos, cosa que como “control freak” me dejaba tranquila. Hasta que tres días después volví a la crisis. Entré en un segundo período de ciclotimia.

Me está pasando lo que muchos sueñan hasta que les pasa y de repente no lo quieren más. Aquello inmaculado comenzó a temblar: el amor de verano quiere ser amor de invierno. Me surge el título “qué pasa cuando el amor de viaje te encuentra en tu vida rutinaria”. No tengo la menor idea. Supongo que cada historia es diferente.

Mi vida de hoy dista mucho de ser la rutinaria de antes; aunque siempre tengo rutinas, hasta cuando viajo. No puedo imaginar lo que sucederá. Hoy digo que no quiero nada con nadie, que estoy tranquila encontrando de a poco mi centro de nuevo y trabajando duro para ver si sale algún proyecto. Y quiero permanecer así. Pero la verdad es que mí intranquilidad surge por alguna sonrisa albergada en mi memoria (recuerdo bien esa sonrisa atontada). Así que el tiempo dirá.

Lo que sí sé es que va a escribir su segundo libro acá y que, como tiene planeado ya el tercero, quizás éstas vacaciones de mes y medio entren en el cuarto (¿qué nombre ficticio me pondrá?).

¿Y yo? Seguiré comiendo mucha gelatina para ayudar a mi hueso, buscando clientes, vendiendo postales, estudiando y armando planes. Además me propuse hacer de guía turística para ambos y organizarnos safaris fotográficos por esta jungla de cemento.

A vivir lo que surja, ya sea una linda amistad o un romance viajero de invierno, de esos que se dejan ir pero se guardan en la memoria para las noches de soledad. Tanto me preguntaron por mis amores que acá tienen. Al desnudo mi vida ya no tan privada de los últimos nueve meses. Quizás me guardé algunas cosas, quién sabe.

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Y AHORA TE CUENTO EL DESPUÉS

Lo peor que podía pasar pasó y lo mejor también. Te tiro esa frase que dice todo y al mismo tiempo muy poco, como una caja fuerte que no se puede abrir porque hace mucho perdiste su llave y ya los engranajes se oxidaron.

¿Realmente querés saber? Mi vida siempre fue una telenovela, sobre todo en cuanto amores. Esta vez resultó bien. Cada uno disfrutó la compañía del otro y luego nos separamos y seguimos bien, con el recuerdo del pasado intacto y mirando hacia delante, hacia lo que viene.

Las primeras semanas me pegaron duro, pues me había acostumbrado a la convivencia. Además justo me dieron una mala noticia sobre el hombro que me angustió un poco, sobre todo por no saber qué iba a pasar. Ni bien decidieron operarme de nuevo los acontecimientos me arrastraron, cual torbellino que no te da tiempo, a pensar entre vuelta y vuelta.

Ayer lo recordé con una sonrisa. Ya tengo su segundo libro conmigo para leerlo y aún me pregunto qué escribirá en el cuarto. No fui tan simpática, alegre, divertida, linda, interesante y todo lo que a uno le gustaría ser cuando el pasado se acerca (¡y que pasado!). Tampoco escatimé mis detalles insoportables de obsesiva con la limpieza o ciclotímica en exceso cuando me siento en una nebulosa. Tampoco en mimos, en guía turística, invitaciones sonrisas, risas y más mimos, de esos que te salen solo con las personas que querés sobremanera.

Ya la relación cambió a una amistad. Nos queremos; le quiero muchísimo pero como podría querer a un niño inconstante, a un dios de ébano que pertenece a otra tribu, a un amigo que sé que necesitará ayuda y que estará allí cuando yo la necesite.

Y el tiempo corre… A veces siento que todos somos bellas durmientes a la espera de que nos despierten, ya sea los sueños o el corazón, si a caso no es lo mismo. Pero, ¿Quién despierta a quién? ¿Tenemos llaves que vienen de fábrica y abren puertas al azar o se van moldeando con el polvo del camino? Para mí, siempre es el camino.

Entre historia e historia me pregunto quién tendrá la llave que me haga querer quedarme a su lado y si yo también tendré la suya, ¿será alguna vez recíproco y duradero? ¿Una eterna enamorada de la vida (con una relación conflictiva) puede encontrar un compañero? A veces lo creo firmemente, a veces pierdo el hilo y voy en contra de las películas de Disney que se me han metido en la cabeza desde niña. Mi mejor amante me permite caminarlo cada día. El presente ya vale el esfuerzo. Quién sabe qué pasará luego. 

El perfil B

Me releo y me río sola. Increíble que me anime a subir esto. No es de ahora, es de 2014. Del invierno. Y éste es de esos textos que me divierten porque dicen mucho entre líneas, aunque parezcan vacíos. Casi como una hoja sobre la que se escribió sin tinta.

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10 comments

  1. CATALINA, EL COMPARTIR ayuda a desilvanar el ovillo…Hay tanto de lo que Uno idealiza, que los cuentos de hadas parecen realidades que se forjan quedamente, en un instante, en un descuido… Cuánto se ha aprendido a idealizar al Amor… Cúanto con el , nuestra autonomía, se va sintiendo amenazada?. Los miedos, no son buenos consejeros…pero los pálpitos del corazón no los puede detener la razón. En esta realidad contada, el Alter Ego- de la implicada-,finalmente se ha remontado raudo, para bien.

    • Idealizamos todo, hasta a nosotros mismos. Un poco de sinceridad para variar es buena. 🙂 Y siempre salimos airosos aunque la nueva cultura nos diga que no, que los super héroes son mejores. Me quedo con los anti-héroes. 😛

    • Se me estruja el corazón, te leo y esas palabras forman parte de un pedacito de mí. La consecuencia no deseada suele pasar y la consecuencia buena es necesario para la honestidad de uno mismo. Disfrutar y que queden buenos momentos son los resultados de que al final te hizo bien..

  2. Grande Guada! Fantàstica MUJER!!! Y, que sigan los èxitos amiga viajera.-

  3. Hola Catalina me gusta leerte 😉

  4. La verdad me sorprende que hables de este tema tan íntimo, pero me gusta. Te muestra tal cuál somos todos, y seguro nos identificamos contigo.
    Buscando un amor que permanezca perfecto a nuestro lado, pero no entorpezca nuestro camino, que lo acompañe y sea al 100%
    Todos evolucionamos continuamente y a veces las personas que tenemos cerca lo hacen diferente a nosotros y los caminos se separan en amistades especiales.
    Sigamos buscando!
    Saludos
    Nómada Express

    • 🙂 El tema es que las separaciones se den sin dolor y orgánicamente porque de todas formas nada es permanente. Antes o después… Me divierte mucho escribir lo personal desde lo interno (igual pedí permiso para este). Creo que mi libro es así también (y también pedí permiso a los que aparecen). Después de todo nos pasan cosas similares, y si podemos aprender entre todos mejor. ¡Abrazo enorme Enric!

  5. Hola 😍 que suerte que tuvo el.y Gracias por existir😍

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