Home / Países / América / Tilcara se viste de Noroeste – Jujuy

Tilcara se viste de Noroeste – Jujuy

Tilcara para mí fue una revelación, un descanso y un despertar. El pueblo se desnudó, tímidamente, de sus vestiduras turísticas y me mostró algunas de sus caras. Aquí amé, lloré, reí y me relajé. Aquí me desnudé frente a sus montañas de colores para que me viera como soy, con tantos matices como Maimará. Te extraño Tilcara, y extraño todo lo que representaste en este sueño de vida hecho viaje.

Tilcara desde las alturas
Desde las alturas y con ese halo de sol y tierra.

Así como amé este pueblo de tierras que se levantan al paso y casas de adobe mezcladas con construcciones con cactus que aspiran a un occidentalismo modernista, a su modo; no volvería. Me gustó tanto que no quisiera arruinar el recuerdo que tengo. Me gustó tanto que prefiero dejarlo así, con una sonrisa frente al sonido de su nombre.

A partir de ahora para mí Tilcara es sinónimo de noroeste argentino ya que fue el primer pueblo que conocí con un carácter tan diferente al resto del país. El primero de la provincia de Jujuy. Fue como una cachetada y una caricia de norte, con sus montañas de colores, su reserva de cactus, sus llamas, sus burros, sus grafitis políticos, sus congragaciones en la plaza central, su mercado de comida y ropa traída de Bolivia, sus sopas, sus postres extraños, sus tortillas de queso y jamón vendiéndose en las esquinas y su gente nativa que te mira de reojo cuando les decís hola y solo responden seguros a la tercera vez que te vieron.

IMG_2861
Niñas tilcareñas. Una caminando con su familia en busca de un helado y la otra en la puerta de su casa jugando.
IMG_2980
¿Cierto que son extraños los postres?
IMG_2921
Y para darle un poco de escala al cactus me conseguí un modelo. Hermosa Tilcara.
IMG_2928
La luz de la hora azul vuelve mágicos sus caminos.

Si uno se queda unos días se da cuenta que Tilcara es más que la calle Belgrano y la venta de artesanías para el turista. Aunque también es un rejunte de argentinos y extranjeros, todos gringos para su gente, que vinieron y se quedaron dejando el tiempo pasar lento, la cara agrietarse por la falta de humedad en el aire y los problemas taparse por la tierra de sus calles. ¡Y si que te tapa la tierra!

Tilcara también es un lugar de calles empinadas, vistas en lo alto, gigantes de colores que te hipnotizan para atraparte con sus brazos, cuevas entre montañas, gargantas y cataratas. Puedo imaginar, en un tiempo prehispánico, a los niños jugando sobre sus secos suelos y sus montañas cubiertas de piedras. Casi sin jadeos, no como nosotros que vamos y a duras penas logramos subir sus laderas sin que el cuerpo proteste por falta de aire. Sus 2’465 metros hacen efecto en aquellos que fueron criados al nivel del mar.

IMG_2844
Calles de tierra, niños, graffitis con mensajes más profundos de lo que uno piensa…
IMG_2882
Desde el cementerio, las montañas.
IMG_2909
Y a lo lejos una hamaca de caucho.

Me queda latiendo dentro un montoncito de tierra con bolas de lana de llama de colores, dos caballos saltando por el costado del lago con las patas de adelante atadas y la congoja que me produjo ese hecho, una niña cuidando una llama bebé, los manjares para el desayuno y la cena por dos chefs italianos de paso (¿de paso?), un poco de vino barato, una tarde de regateo de mandarinas en el mercado, queso agrio en cantidad y manos curtidas del trabajo extendidas hacia mí. Me queda en la mente Tilcara, me queda en la piel.

IMG_2841
“Se vende plantas de duraznos” y unas borlas pomposas parecieran resaltar el anuncio desde lo alto.
IMG_2951
Angustia. Se cayó. Angustia. A veces nos pienso insensibles.
IMG_4796_2
Adiós tierra roja. Bienvenido el recuerdo de mis días sobre ti.

QUÉ HACER Y VER EN TILCARA

Tilcara aún conserva un encanto norteño no fingido, a pesar del turismo. Es considerado un centro arqueológico importante en la zona tanto por los yacimientos recuperados como por los objetos bajo el suelo que aún esperan a ser descubiertos. Esta mini ciudad, ubicada a 85 kilómetros de Jujuy, tiene una extensa historia prehispánica de variadas culturas sedentarias que pueden estudiarse en sus museos. Muchas de sus creencias y costumbres aún hoy son mantenidas por los tilcareños. La belleza natural de los alrededores se ve reforzada por su rica cultura. 

IMG_2971
Al criollo, al europeo y al aymara. Tierra dadivosa que acunas a todos por igual.

En el pueblo

El Taller Utama (“tu casa” en Aymará) es uno de los lugares a visitar en Tilcara. Emilio Haro Galli expone sus cuadros, cerámicas y piezas que retratan la vida de los habitantes de la región, sus creencias y costumbres. Sus obras dan vida al pueblo a través de murales y graffitis, pero también expone en otras ciudades del país, Bolivia y Perú. Además, también vale la pena visitar el Museo Regional José Antonio Terry y el Museo de Escultura Ernesto Soto Avendaño. Una de las joyas del lugar es el Museo Arqueológico Dr. Eduardo Casanova, ubicado sobre la calle Belgrano y frente a la plaza principal, al cual se entra con la misma entrada que al Pucará. En este museo se exponen piezas representativas de la cultura prehispánica de los tilcaras y las comunidades aborígenes del país y Bolivia. También se puede caminar por la plaza principal que actúa como centro de reunión del pueblo y, al mismo tiempo, como paseo de artesanos que venden a los extranjeros productos locales. En el verano, durante el carnaval, suelen realizarse aquí guitarreadas y peñas.

IMG_2969
Altas noches, altos días y altas emociones. Alto guiso.
IMG_2846
Algunas de las cosas que se pueden comprar en la plaza. A regatear. Aunque si pasas por Humahuaca vas a encontrar lo mismo un poco más barato.
IMG_2847
Amo las colaciones y los alfajores de miel de caña.
IMG_2842
Este señor vende a 15$ las tortillas en la esquina de Bolivia y Belgrano. Salen 5 pesos más que en otros lugares pero tienen más relleno.

Garganta del Diablo

El río Huasamayo produjo una grieta natural en la montaña en la cual se construyó, en 1934, una represa que provee de agua al pueblo. Se encuentra a 4 kilómetros de Tilcara pero llegar hasta allí lleva entre una y dos horas, debido al terreno empinado y la falta de oxigeno en altura. Luego de pasar el puesto de control, donde se debe abonar una entrada barata para proveer auxilio en caso de accidentes, si se toma el camino de la izquierda se llega a una cascada de agua helada donde se puede descansar y refrescarse. El camino lo marca el río y hay piedras colocadas para poder pasar de una orilla a la otra. Conviene llevar agua porque el sol se siente luego de un rato caminando.

IMG_2989
Hacia un nuevo presente.
IMG_3006
Aquí hay que subir para la garganta del diablo. Menudo camino.
IMG_3009
No me canso de ver los colores de las montañas.
IMG_3003
La catarata. No se ve pero tiene un pequeño espacio donde podes mojarte los pies.

Cuevas del Waira

Las Cuevas del Waira o Cuevas del Viento fueron formadas por la erosión climática a 3 kilómetros del pueblo. El trekking no es difícil pero tampoco del todo fácil ya que la segunda cueva te permite pasar de lado a lado y la vuelta es muy empinada y por una bajada de piedras traicioneras. A menos que te lleve alguien que ya haya ido, conviene contratar un guía local porque son difíciles de encontrar. El regreso se hace por la reserva de cactus y la ruta 9. El guía que recomiendo se llama Cachamay, todo el mundo lo conoce allí.

IMG_4729
Camino a las cuevas.
IMG_4731_2
El hueco negro es la primer cueva. Siguiendo el camino se encuentra la siguiente que te lleva del otro lado.
IMG_4762_2
Un poquito más de ese silencio. Silencio de desierto.

Caravana de llamas

IMG_2957
Me olvidé de sacarle a las llamas. Así que te dejo unos burritos pastando.

No realicé la caminata porque sobrepasaba mi presupuesto pero me la recomendaron mucho. Te llevan por ruinas antiguas, quebradas y salinas. Al parecer los paisajes son bellísimos. Cada uno tiene una llama asignada que carga sus cosas y camina a su lado. También realizan paseos por el pueblo para niños pequeños en los que se utilizan llamas bebés.

IMG_4800
Luego de las cuevas se llega a la reserva de cactus.

El Carnaval tilcareño

Durante enero y febrero el carnaval cobra vida con fuerza en los pueblos de la quebrada, fusionando la religión con creencias populares. Algunos rituales bolivianos se unieron al festín como el desentierro del diablo que marca el comienzo y el fin del festejo. Un pequeño muñeco representando al diablo es desenterrado y venerado con hojas de coca, chicha, alcohol, cigarrillos y comida. El diablo simboliza el sol que es el encargado de fecundar la Pachamama (tierra).

Se dice que el diablo se mezcla con la gente y es difícil saber quien es diablo y quien está endiablado. Los trajes de colores sirven para ocultar la identidad y sacarse las inhibiciones a través del baile y el descontrol. Las calles del pueblo se cubren de fiesta donde tanto locales como extranjeros se divierten. Se hace imposible estar limpio ya que es común que se cubra, incluso a extraños, con líquidos, comidas y pinturas. Muchos hostels organizan murgas y bebidas gratis mientras dure la música. Al terminar el carnaval se vuelve a enterrar al diablo, cambiando nuevamente los disfraces por la vestimenta diaria y retornando a las inhibiciones habituales.

IMG_2837
Las calles céntricas de Tilcara.
IMG_2903
Vivienda de barro. Hay muchas y con diferentes techos. Sobre los muros de piedra muchos ponen cactus que actúan como rejas puntiagudas.

El Pucará

Pucará significa “fortaleza” en quechua y se trata de ruinas de construcciones pre-incaicas con más de mil años de antigüedad ubicadas a un kilómetro de Tilcara. En el pasado se utilizaba como punto estratégico de defensa por los tilcaras, debido a la vista panorámica a 2’500 metros de altura y su posición en el centro de la quebrada de Humahuaca. El sitio fue reconstruido entre 1911 y 1966 por arqueólogos de la Universidad de Buenos Aires.

Además de ser un punto militar, también contaba con corrales y viviendas de las cuales alrededor de 60 fueron restauradas. Hay que tener cuidado con no confundir la pirámide truncada que se encuentra allí con una construcción autóctona ya que fue erigida en homenaje a los arqueólogos Juan D. Ambrosetti, Salvador Debenedetti y Eric Boman en 1935.

IMG_2939
Pato sobre el lago en las afueras del pueblo.

Maimará

El pueblito Maimará, cuyo significado es estrella que cae, se ubica en el centro de la quebrada de Humahuaca a cinco kilómetros de Tilcara. Aquí se puede caminar por sus tranquilas y angostas calles con casas de colores y observar La Paleta del Pintor, montañas delicadamente pintadas por la naturaleza. Muchos curiosos se asoman a visitar el cementerio que fue construido alrededor de un cerro con sus esculturas y bóvedas antiguas. La singularidad del lugar reside en las flores naturales que duran indefinidamente gracias a un proceso de disecación natural que les permite mantener el aspecto de flores frescas.

Lugares más alejados con acceso desde Tilcara

Purmamarca se encuentra al pie del Cerro de los Siete Colores, a 26 kilómetros de Tilcara, sobre la ruta 52. Este pequeño pueblo norteño aún conserva una arquitectura autóctona. El turismo generalmente va por el día a ver el cerro o de pasada a Salinas Grandes, un desierto de sal de 200 kilómetros cuadrados ubicado entre las provincias de Salta y Jujuy. Si se las visita hay que tener en cuenta que se encuentra a más de 4’000 metros sobre el nivel del mar. Muchos se descomponen por la altura. Conviene tomar té de coca, dormir bien la noche anterior y desayunar liviano antes de emprender la subida.

La ciudad de Humahuaca es la capital de la Quebrada y quizás la que más linda y tranquila me pareció. Ubicada a 40 kilómetros de Tilcara, a un lado de la ruta nacional 9, aún tiene su centro histórico casi inmaculado y calles de adoquines cubiertas de las coloridas telas de los artesanos norteños que abren sus puestos durante el día. Alrededor de la plaza central hay dos iglesias antiguas que te trasladan a los tiempos de la conquista. Podría tildarla de adorable pero es mucho más que eso; es una puerta al pasado. Desde aquí se pueden visitar las pinturas rupestres de Sapagua, Santa Ana y la Laguna de Leandro. Además, a 24 kilómetros por camino de ripio, se encuentra la serranía del Hornocal. Se trata de una cadena de montañas que cobró fama gracias al Cerro de los Catorce Colores, que opaca al de Purmamarca.

El Hornocal 14 colores 1
El Hornocal. Y si aprietan sobre el link van a ir al post que escribí sobre este lugar.

DÓNDE HOSPEDARSE (BBB)

Tilcara Hostel: ubicado en Bolivar 166, lo mejor que tiene es el personal. Las habitaciones por el precio (cuando fui estaba a 80$ el espacio en un dormitorio compartido) están bien y todas las falencias edilicias se ven puestas de lado con el buen trato de los chicos a cargo. Además la parilla se encuentra a disponibilidad de los huéspedes y Pablo, el dueño, a veces se prende a alguna guitarreada con su talento para la música.

Waira Hostel: atendido por el Vasco, un motoviajero que recorrió toda Sudamérica. Los cuartos son impecables en cuanto a la limpieza gracias a su esposa, el desayuno es abundante y cuenta con un comedor grande, áreas descampadas con sillas, hamacas paraguayas y espacio para acampar. No intentes regatear el precio porque es inamovible, 100$ por una cama en un cuarto compartido (junio 2015).

Los Molles: No me quedé aquí pero sin dudas es un lugar al menos para visitar. Consta de una vista del pueblo muy linda desde las alturas, un buen living para mirar películas y un patio-bar. Todo el lugar tiene un rejunte de antigüedades que parecieran haberse hecho para terminar aquí. Si te aburres basta con mirar las paredes y los techos. Me encantó la decoración.

IMG_4838
El famoso Cayote. Venden dulce de Cayote en todo el norte. Para mí tiene un sabor parecido al de zapallo.
IMG_2857
Bien me sabes. 🙂

Check Also

El presente y estar presente

Algunos de los que viajaron por un tiempo y luego se quedaron quietos, hoy parecieran querer …

6 comments

  1. Ricardo Lamancha

    Sublime relato! Abrazo

  2. Espléndida nota. Que sigan los buenos vientos…y tus relatos!

  3. Sebastián Fernández

    Justo estuve la semana pasada por esos lados (volví anoche buiiii). Es fantástico todo. De todas formas, debo reconocer que Iruya es insuperable. Ya el camino es increíble. Agendátelo para el regreso dentro de unos años. 🙂

    Ah, y estuve promocionando fuertemente tu historia y blog en diversos hostels “la loca que se fue a recorrer latinoamérica en una moto a la que apenas se puede subir” 😀

    Abrazos y que sigan las historias,

    • Agendadísimo pero en verano. Gracias Sebas! Creo que mientras más al norte en el país, más me gusta. Jajaja, gracias por la promoción!!! 😛 Con razón toda la gente nueva! 😉 Abrazos y buenos vientos!!!

  4. Hola!
    Coincido con vos: Humahuaca es la ciudad que más me gustó de la Quebrada de Humahuaca, por su tranquilidad, pero sobre todo por su autenticidad. Por fin encontré a alguien que no prefiere Purmamarca, para mi, el punto más turístico y maquillado de la quebrada.
    También reconozco que haber experimentado el Jueves de Comadre en Tilcara, tres días antes de Carnaval, me hizo sentir como parte de la comunidad. Obviamente, terminé llena de harina.
    Espectacular el Norte argentino! Y como te dijeron más arriba, Iruya es imperdible!

    Saludos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *