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Sobre la hospitalidad en China

Pingyao 220

Antes de terminar cualquier otro artículo me surgió la necesidad de escribir sobre la hospitalidad en China. No sólo porque creo que muchos tienen una impresión errónea sobre su gente, sino porque vivirla cambió para bien mi forma de ser.

Siempre pensé que los detalles son los que cuentan. Mucha gente no se fija en las cosas pequeñas, pero realmente son ellas las que dicen más sobre una persona. Se pueden esconder los grandes defectos o virtudes de la personalidad pero siempre queda un deje de ello en las pequeñas actitudes. China me hizo notar que si uno tiene un lindo gesto probablemente reciba más de uno a cambio. Los actos son contagiosos. Por ello es importante no pasarlos por alto y también prestar más atención a los propios.

Un prólogo un poco largo y poco claro dirían algunos. Pero está relacionado al cambio interno que me produce cada día este país. Claro que hay gente que no te trata bien o con actitudes chocantes. Pero también hay muchos otros que tienen atenciones hacia los demás que te hacen sonreír y cuestionarte tu propia forma de ser.

Les voy a contar algunas historias personales.

En Xi’an, después de ver el show musical en la fuente cercana a la Gran Pagoda del Ganso Salvaje, paré a dos chicos universitarios para preguntarles dónde estaba la parada de colectivo 308 (bus). Necesitaba volver a la casa donde me hospedaba y no tenía una dirección exacta. Sólo sabía ir a ojo desde allí. Me acompañaron hasta la parada pero nos dimos cuenta que el colectivo no pasaba más después de cierto horario. Se quedaron esperando un taxi conmigo y como ninguno paraba decidieron acompañarme hasta la casa para que no me perdiera. Tomamos los tres otro colectivo y no sólo no me dejaron pagarles el boleto sino que pagaron el mío. Luego caminamos como 10 cuadras y llamaron a mi host desde su celular para ver si podía venir por mí a esa esquina. No se fueron hasta que no llegó mi anfitrión y tampoco me aceptaron dinero para el taxi de vuelta. Este tipo de cosas son rarísimas de ver en Buenos Aires pero en China es muy común que alguien se desvíe o pierda mucho tiempo por intentar ayudarte.

De camino a Pingyao me tomé un tren de 8 horas y no tenía asiento. China está tan poblada que incluso en los trenes hay mucha gente parada. Una señora me hizo un lugarcito en el suyo. Cuando se bajó y subió otra persona, una pareja se corrió para que pudiera sentarme. En un momento fuimos cinco personas en tres asientos. Fue incómodo pero mejor que ir parado.

Todo el tiempo me convidan comida en los trenes. Camino a Xi’an había un nene de tres años que era muy simpático. Le convidé un dulce y automáticamente las tres señoras a mi lado sonrieron y me convidaron bananas y otras frutas por el gesto que tuve.

Un montón de veces me he perdido y la gente se ha tomado tiempo en intentar entenderme y ayudarme. Ya sea con indicaciones, chequeando en internet, llamando a otros o acompañándome.

Un chico que conocí esperando un tren en la estación se puso a hablar conmigo para practicar un poco su inglés. Me preguntó si era mi primera vez en China y le respondí afirmativamente. Se fue a comprar algo y al rato volvió con una bolsa llena de cosas ricas para mí. Frutas disecadas que no había probado, un huevo negro cocinado en té, cosas para el desayuno en el tren y una botella de agua. Su intención era darme la bienvenida a su país. Me costó mucho que consintiera en tomar las salchichas que tenía guardadas (las suelen comer crudas en los trenes). Las aceptó cuando le dije que no me gustaban.

También puedo contarles sobre el chico que se hizo amigo mío subiendo al Tai Shan. Me ayudó con mi mochila, me regaló una pulsera, un choclo y una botella de agua. Al principio da un poco de pudor. No quería que me regale tantas cosas pero para ellos es algo bueno que uno acepte y agradezca, se nota en sus sonrisas.

Éstas son sólo algunas de las tantas anécdotas que recolecté sobre la hospitalidad en China. Siento que viví un mundo en tres semanas. Los occidentales son buenos porque al estar lejos de casa se sienten identificados con uno. Los chinos en general te ayudan mucho porque así es su cultura. Somos invitados dentro de su gran casa llamada China. Ver este tipo de actitudes y cómo la gente se interesa e intenta comunicarse conmigo es algo que me cambia. Me genera tener el mismo tipo de actitudes hacia todos y todo. Hay una bola de amor dentro de uno que se alimenta y se expande. Ahora convido a todo el mundo mi comida y ayudo a todo el que veo que lo necesita. Antes lo hacía también, pero no estaba tan atenta a mí alrededor ni era tan consciente de la auto-satisfacción que da producir en alguien un instante de alegría. El mundo está al revés y no nos damos cuenta. Hay mucha gente que necesita, por desgracia, de un lindo gesto de alguien más. A veces con una sonrisa basta.

Te invito a ponerle positividad a la vida y ayudar a otros. No sólo a los que conocemos, sino también a los extraños que respiran el mismo aire y duermen bajo el mismo firmamento. Quizás hay alguien viendo y decide hacer lo mismo cuando se le presente la oportunidad. Quizás ponés un poco de alegría en los ojos de un extraño.

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10 comments

  1. Se me ocurren un par de personas a las que puedo mandar para China a ver si se iluminan 😀
    Muy lindo y CIERTO lo que escribís! Me encantó!

  2. Que bueno!!!
    No creo que sea algo cultural solamente, creo que también está relacionado con la vida en la ciudad: estas cosas que te pasaron, fueron en una gran urbe o un lugar más chiquito y rural? Para mí el problema está ahí, el stress de la ciudad…

    Te desafío a encontrar actos de buena voluntad en Bangkok jajajaj. A mí me costó muchísimo.

    Besos, keep rolling!

    • Eze, casi todas fueron en grandes urbes de millones de habitantes. 🙂 No tiene que ver con eso. Muchos se recorrieron parte de la ciudad para ayudarme. Me pasa todo el tiempo en todas las ciudades. Es increible. Y de camino a Nanjing, como no me veían comer en el tren me querían regalar todo el tiempo comida hasta que tuve que ir a comprarme para que no me ofrezcan mas. Llego a Bangkok y les cuento!

  3. Es fantástico que esto te haya sucedido! ¿Qué bien hace no?

  4. Ivan Fiuza Medeiros Filho

    Qué lindo todo eso! Gracias por compartir su experiencia! Voy a Guangxi en 2 meses, estoy muy ansioso! Saludos!

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