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Qué es la Depresión Post Viaje + Tips para transitarla

El domingo fue uno de esos días que me dolieron, que me dolieron por todos lados. Me encontré llorando desconsoladamente en la cama por cosas que pareciera que nadie llora. Me sentí tonta, drama queen… sentí que algo malo pasaba conmigo. Hasta que lo hablé con una amiga. Hasta que lo busqué en internet y me di cuenta que hay algo que se llama “depresión post viaje” que poco tiene que ver con una depresión sino, más bien, con un choque cultural, con sentirte desencajada.

Estoy escribiendo éstas líneas porque a mí me hubiera hecho mucho bien leerlas. No me cuesta demasiado, menos si existe la mera posibilidad de ayudar a alguien a sentirse bien y transitar un momento difícil.

Aquí peco de íntima al contarles cosas muy personales pero es la única forma que conozco de mostrar, a aquel que está en una situación similiar, que no está solo. ¿Me das la mano?

Montañas
Un viaje es ambas cosas, pérdida y reencuentro del propio ser.

LA DEPRESION POST VIAJE LARGO

Ya sea que te fuiste de viaje por un período largo, emigraste, hiciste un voluntariado o te fuiste a estudiar al exterior, preparáte: volver puede ser más duro que irte. Cuando te vas te programás mentalmente para lo inesperado pero cuando volvés no sabés que también deberías prepararte para los cambios tuyos internos en contraposición con tu vieja realidad o los de los demás que siguieron viviendo sus vidas.

Volvés y de repente sentís que, o ya no es el mismo lugar, o el que cambió sos vos. Todo se siente distinto: la comida, las costumbres que a veces cuesta volver a internalizar, el lenguaje que hace tanto no hablabas, los olores, todo. Ya no sos más el elemento novedoso, no tenés el acento dulce o gracioso, pareciera que la espontaneidad se evaporó y en cambio vino la certidumbre del día a día. Si irte fue un choque cultural ahora estás sufriendo un golpe cultural inverso: el de tu propia cultura.

Todos se mueven demasiado rápido, están histéricos por la falta de tiempo e impacientes por la lentitud de la cajera en la línea del supermercado. ¿Qué está pasando? De repente salir a la calle es una bomba extrasensorial que te estresa. Ya no estás más acostumbrado al ritmo de tu ciudad, tus tiempos y costumbres se mezclaron con las del país o países en los que estuviste.

De repente te quedás pensando una palabra en mitad de una conversación que te sale en otro idioma pero no en tu primera lengua. Sentís un poco de vergüenza en admitirlo pero al adquirir mayor fluidés en otro lenguaje dejaste de practicar el tuyo y alguna palabra quedó en el olvido. Nos pasa a todos y de a poco lo irás recuperando.

En la página de CNN México citan a Erin Curtis, una voluntaria de Cuerpos de Paz que, al regresar a USA, se encontró en un supermercado sin poder elegír un helado. Se fue sin comprarlo, había demasiadas opciones. Algo que a nosotros nos resulta tan simple como elegir un sabor de helado a ella la agobió.

La depresión post viaje se trata de eso, del golpe cultural inverso. No es el fin del mundo, no estás deprimido gravemente ni necesitás que el médico te medique porque “tu mente te está jugando una mala pasada”. Es perfectamente normal. Para algunos es bastante fuerte y cada uno lo vive diferente.

Mi caso personal es bastante particular porque volví sin desearlo y cuando ya tenía el resto del año planeado en el exterior. Mi regreso se debió a una operación de emergencia a raíz de un accidente. El hecho de pasar dos semanas en sillas de ruedas, otra con una bota ortopédica y meses de kinesiología hasta poder comenzar a mover normalmente el brazo, no ayudó. El primer mes me lo pasé encerrada en casa disfrutando de las comodidades que en viaje no tenía y huyendo de lo que intuía que sucedería cuando finalmente me decidiera a cruzar la puerta. Durante este tiempo no vi a ningún amigo e intenté mantener una distancia con la realidad que me rodeaba. Necesitaba el descanso y recuperarme primero físicamente. También necesitaba llegar con la mente a Buenos Aires, al menos a medias.

El segundo mes comencé a ver gente y a salir de a poco a la calle. Allí fue donde afronté el choque cultural de golpe y fue duro. Aún estoy de a poco procesándolo. Por ello me puse a investigar sobre el tema y decidí contar lo que aprendí en estos días. A continuación les relato el día de quiebre en el que me di cuenta, finalmente, de que algo pasaba.

familia
Sin duda. La vida te hace y que mejor que un viaje a otra cultura para tirarse de cabeza hacia una nueva versión de uno. ¿Mejorada? Eso depende de la propia evaluación. Distinta. Dejemos de juzgarnos, es la única forma de vernos realmente.

DOLORES DEL 1 AL 9: ¿DRAMA QUEEN?

Mi fin de semana estuvo lleno de dolores pequeños que se juntaron de repente esa mañana y se hicieron más nítidos que nunca.

Dolor 1. La tarde anterior tomé el té con amigas.  Se pusieron a buscar chicos con una aplicación nueva que se llama Tinder. Dejamos de hablarnos. Estaba aburrida y con tres amigas presentes.

Dolor 2. Los criterios de selección eran si estaban buenos, si eran grasas o no, encubiertamente si tenían un buen pasar para algunas (no todas)… Aprendí de nuevo esa forma de seleccionar. Aprendí que si las llevan a un parque a mirar las estrellas o a un galpón callejero a comer quizás iban a ser descartados. No entiendo los criterios ya. De nadie. Creo que ni siquiera los míos.

Dolor 3. Dinero. Me dolió escuchar amigas quejándose por ganar muchísimo por mes. Estoy luchando por gastar menos de un tercio que eso y me genera dolor de cabeza hacerlo además de una culpabilidad enorme porque hay gente que subsiste con muchísimo menos. Intento no quejarme por mi situación porque es vergonzoso quejarse teniendo un buen pasar y la verdad que estoy muy bien. Me duele que amigas solteras, sin hijos, no vean lo afortunadas que son. Me duele que siempre les falte algo. Me duele no entender ni poder ayudar a que lo vean.

Dolor 4, mezcla de dolores. Querían salir. Yo no. Insistieron mucho. Cedí. Pensé que quizás estaba deprimida o demasiado encerrada. “Me va a hacer bien volver a ser sociable”. Soy sociable, solo que ya no entiendo…. ¿adivinás? Nada. Pensé que íbamos a un bar y como tenían auto si no tomaba no iba a gastar. Al final, había que pagar 70 pesos argentinos para entrar pero tomarme un taxi iba a ser más caro. Pagué. Sonreí y me dije “a pasarla bien”. Adentro era un mar de gente puteando un estadounidense por estar defendiendo su título de boxeo con un argentino. No entiendo la agresividad. No entiendo putear a alguien que no te hizo nada. Fuimos a la terraza para que no me golpearan el hombro. Me dolía, tenía un mal día pero estaba poniéndole onda. Me pidieron un asiento explicándoles, para que no me golpearan sin querer. Dijeron que no. No entiendo. Pensé que en viaje o en casa iban a haber los mismos valores. No, no siempre. Me quedé parada. Hablé con un dulce de 22 que quería ir a Vietnam. Nos reímos. Me pidió un beso y, cordialmente, le expliqué que no. Antes de irse me robó un beso rápido y se fue sonriendo como si hubiera logrado que le dijera que sí. Parecía un buen chico, seguramente lo es pero entonces no entiendo la forma en que somos criados. No entiendo en que mundo robar un beso no nos parece agresivo aunque se haga con una sonrisa. Cualquier acto físico debería ser consensuado. Además sino le quita la magia.

Dolor 5. Cansadas de gritar y de un ambiente que no nos gustaba nos fuimos a la casa de un amigo de ellas. El chico se sentó a mi lado. Era lindo y tenía un “no se qué” pero era histérico. ¿A que adivinás que voy a decir? Si alguien te gusta no entiendo la necesidad. No entiendo no ser vos mismo. No entiendo las vueltas y esa forma de seducir a menos que sea desinterés. Me pareció que no lo era pero la que terminó, como de costumbre, sin ningún interés fui yo. No entiendo nada una vez más. Extraño esos encuentros entre viajeros en los que ambos sabemos que el tiempo es corto y que no tenemos idea de lo que pasará mañana por ende hablamos del universo y nos concentramos en disfrutarnos ya sea como amigos o de una forma más intima. Esos encuentros donde no importa si terminamos en la cama o toda la noche hablando de sueños tibetanos, porque la piel contra piel no es un fin sino la consecuencia de un sentimiento que se genera a raíz de otras cosas.

Dolor 6. Volví a casa dolorida del hombro y muerta de sueño. Apenada por haber gastado en algo tan banal un quinto de mis expensas (me siento muy “monetaria” últimamente)  y no haberlo pasado increíble con tanto. Pensé “quizás no lo disfruto porque ya estoy grande y dejé de disfrutar estas cosas”. Pensé: “¿estoy vieja?”. Me seguía doliendo del 1 al 6  y todos los intermedios.

Dolor 7. Me levante después de 5 horas. Me enojé con Catalina, mi gata, por despertarme. No tiene la culpa que me haya acostado tan tarde. No tiene la culpa de aburrirse. Me sentí mal conmigo misma. Le pedí perdón.

Dolor 8. Pensé: “Creo que me duele el mundo. Eso o me levanté pesimista y viendo todo negro”. Fui consiente de mis dolores del 1 al 8. Me dolieron todos juntos. No paré de llorar. “No quiero salir más de casa. A ningún lado.”

Dolor 9. Pensé: “Hasta me duele estar llorando por esta pelotudez grande como una casa. Me siento una pelotuda. Una pelotuda única. Me siento mal. Me siento sola sola”.

Finalmente entendí que esa hipersensibilidad a cosas que nunca me habían afectado de esa manera se debía a que algo me estaba pasando. En un intento de pedir auxilio se lo confesé a una amiga que siempre fue muy sincera conmigo. Les cuento la magia que se generó.

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“Antes que nada tenía que desconstruir pacientemente. También empecé a sufrir. Un sufrimiento agudo de lobo solitario. […] Tenía la cabeza y el corazón rengos, y no tenía otro recurso para paliar mi cojera que mi furor por comprender.” Pierre Rey. Me lo mandó una persona sin conocerme por chat el mismo día en el que lo estaba personalizando en carne propia.

LA CHARLA: GRACIAS POR LAS AMISTADES SINCERAS

Después de unos cuantos minutos intentando que le diga por chat por qué me sentía mal, mi amiga me dijo algunas verdades: “Lo que te pasa no es ninguna pelotudez pero tampoco hay forma de escaparse. Podés dormir, viajar, huir pero no lo vas a hacer desaparecer. Si identificás el problema podés solucionarlo. Eso es algo muy bueno. Hacele frente, bancátela y actuá en consecuencia. La cultura individuaista, materialista, frívola, solitaria, competitiva y superficial nos atraviesa a vos, a mí, a todos. Vos eleguís de qué te rodeas, cuándo y qué construís. No es la solución feliz de vos contruís la vida que querés sino la compleja y laboriosa de construir con otros una real diferencia.” Copada mi amiga, ¿cierto?

Sé que a veces uno se siente impotente o poco feliz sin saber por qué más allá del viaje. Nos vendieron que necesitábamos ciertas metas y cosas para ser feliz. Todos por igual. Pero la verdad es que yo no necesito una carrera o consumir cada semana lujos. No necesitamos ser malos o competir contra el prójimo. Que lindo sería que todos nos ayudáramos. Nos juzgamos por ser malos o buenos pero en el fondo muchas de las actitudes que tenemos malas las justificamos a través del sistema. Alguien que obtuvo un puesto por medio de una entrevista en la que arrasó con sus iguales a través de la competencia que los entrevistadores querían generar, no me parece loable. Alguien que ayudó a los demás e intentó lograr una dinámica de grupo sí. No quiero el primer trabajo, quiero el segundo. También somos lo que les permitimos que nos metan en la cabeza. Creo que ésta es una de las luchas más difíciles, porque las armas son invisibles y no hay un enemigo al que culpar. Ni siquiera uno mismo. Es una lucha interna en la que hay que conocerse muy bien. Aquí estoy ahora. Ésta es mi realidad al volver. La realidad y la mirada que me regaló y construí en el viaje y también en el ámbito viajero que es muy hospitalario.

Digo que ésta es mi realidad porque quizás las bases de tu depresión post viaje son distintas. Más allá de que cada persona es única y por ello lo vas a vivir de otra forma, también es distinto volver de Asia, África, Europa o el continente Americano. Cada destino ejerce un cambio en vos que muchas veces no es comparable al que realizaría algún otro. Mis amigos que volvieron de Europa, por ejemplo, tienen una visión muy distinta. Hablando me di cuenta que ellos ven pocas oportunidades aquí y una desorganización de mi ciudad que les resulta casi intolerable, entre otras cosas. Una amiga que volvió de USA le costó entender que no podía usar lo que quisiera por la calle en cuanto a joyería. Le resultó duro tener que pensar dos veces si ponerse todas sus pulseras de oro, que usó durante años en el exterior, al tener que tomarse el tren a Retiro.  “Pulseras de oro” ya nos parece una ostentación inecesaria cuando en otros países es una realidad de todos los días para muchos, un simple adorno. Y para ellos es “loco” tener que pensar en esas nimiedades cuando les resultaban cosas sin importancia en ese otro país. Acá nos resulta sin importancia porque simplemente no lo haríamos, no se nos cruza por la cabeza salir así y menos a Retiro. Pero si venís de vivir en otro país quizás te tenés que empezar a plantear cuestionamientos que dejaste de lado allá. Mi ejemplo es sencillo, lo sé, pero aún mejor que lo sea ya que me permite mostrar que los cambios se realizan hasta en las pequeñas y banales costumbres.

Cuando vivís por un año intensamente en un mundo muy distinto al tuyo previo al volver te das cuenta que ya no sos el mismo y que no sabés cómo encajar en el lugar que tenías antes. Tenés que buscar un lugar que te haga sentir bien y se acople a lo que cambió en vos. Para ello no es necesario dejar de lado tu gente, pero sí ser sincera contigo y con ellos. A veces ayuda tener amistades nuevas que tengan que ver con esa parte tuya que se desarrolló durante la experiencia. Cambiaste tu forma de ver el mundo y de actuar con él. Si algo no te gusta más, explicalo pero no te fuerces. Permitite probar cosas, nuevas o no, con toda la inocencia y libertad del mundo, como si fuera la primera vez. El proceso de adaptación es lento para algunos y rápido para otros. Es importante darse el lugar que uno necesita.

Es importante entender que readaptarse en este caso no significa “volver hacia atrás” sino buscar tu lugar. No hace falta que cambies aquello que te gusta de vos que germinó la experiencia en el exterior. A continuación te doy algunos tips que quizás te ayuden con la readaptación.

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“Y si no osamos emprenderla (la travesía), nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos.” Fernando Pessoa. Me encantó este fragmento que se puede aplicar a muchas etapas de la vida y de diferentes vidas.

CONSEJOS – DE VIAJERO A VIAJERO

Tu curiosidad llegó hasta acá y, si sos uno de los que acaba de volver, estás esperando la llave de la puerta que conduce a la solución mágica donde todo se vuelve fácil. No hay soluciones mágicas, únicas y universales. Ni siquiera mágicas, o únicas, o universales. Te voy a dar algunas ideas de cosas que a mí o a mis amigos nos sirvieron. Con ello podrás entrar en una especie de “Viva Su Propia Aventura”. Todo lo que puedo decirte es: éxitos y que encuentres tu camino. Si necesitás una mano, aquí estoy.

  • Si aún no volviste pero estás por hacerlo, pensá en un soft landing (aterrizaje suave). Por ejemplo, si venís de Asia o Africa se me ocurre que las ciudades de Brasil son un intermedio en el que de a poco entrás en una lengua que podés entender y un mundo con más lujos. Estando aún en viaje incluso Europa podría serlo porque te agobiaría menos por el hecho de verlo con ojos curiosos de viajero. Depende mucho dónde anduviste viajando, tu destino final y tu personalidad pero estoy segura que se entendió mi punto.
  • Volvé de a poco. Si necesitás una semana o un mes en tu casa sin ver a nadie, permitítelo. No fuerces tu vuelta. Disfrutá de las comodidades de tu hogar y cuando lo decidas apropiado invitá a tus amistades para verlos entre las paredes que te hacen sentir contenido. Luego, comenzá a salir y a visitarlos fuera de tu casa.
  • Aprovechá el tiempo para descansar y hacer todo lo que te hubiera gustado pero la rutina no lo permitía o aquello con lo que soñabas durante el viaje.
  • No te fuerces a que te gusten las mismas cosas que antes. Estar en el exterior posiblemente haya impulsado un crecimiento interno acelerado y cambios en vos. Es normal que haya cosas nuevas que te gusten y que quizás algunas de las actividades de antes ya no las disfrutes. No juzgues al que sos ahora comparándolo con el que eras ni viceversa. Aceptá a ambos como parte de un proceso de crecimiento.
  • Identificá aquello que cambió en vos para poder eleguir lo que querés tener a tu alrededor, las actividades que te gustan y  qué querés construír.
  • Si no tenés idea de qué viene después, date tiempo para decidirlo. Primero es necesario llegar, luego ordenar en tu cabeza los sucesos del último año y recién después comenzar a pensar cuál será tu próximo proyecto.
  • Buscá nuevas amistades que compartan la experiencia de viajar por un periódo largo, de hacer un voluntariado o vivir en el exterior. Con ellos podrás hablar muchas de las cosas que te pasan que si compartes con personas que no lo vivieron quizás te sientas incomprendido y/o agobiado.
  • Mantené las amistades anteriores, no es tiempo de tomar desiciones drásticas y ambas partes necesitan volver a acoplarse y conocerse. Por más que quizás no entiendan el proceso actual, conocen mucho de esa parte tuya que no a cambiado. Ellos conocen tu escencia y de dónde vienen muchas de tus ideas y comportamientos. Date y dales una oportunidad sin que el malestar de la vuelta interceda en ello.
  • Si escribís, intentá volcar todo lo que sentís y pensas en palabras, ayuda a procesarlo.
  • Aceptá que cambiaste y que nunca vas a volver a ser el/la mismo/a. Aceptar quién sos ahora te permite poder ver cómo encajás de nuevo en ese mundo al que volviste y que ahora parece tan lejano.
  • Tené en cuenta que todo el proceso puede llevar meses. Tenete paciencia.
  • Usá la experiencia para poder ser más feliz. No muchos se encuentran en una encrucijada en la que deben re-pensar todo de nuevo. Es difícil, lo sé, pero también es una oportunidad. Si lo ves como tal podrás sacarle mayor provecho.

Después de más de tres mil palabras (me sigue dando vergüenza explayarme tanto) llegamos al final del post. Mucha fuerza si estás pasando por este proceso. Somos al menos dos.

Avión
Iba a poner “nunca olvides lo vivido, no dejes que se te cuele por las manos” pero creo que no es posible, así como se recuerdan los sueños mientras la realidad se va. Un viaje es vivir en una nube, a veces aún más real que lo que viviste hasta ese momento,que te mantiene casi flotando. Creo que voy a cambiar la definición de realidad para asemejarla más a ese sentimiento que te genera un viaje largo donde lo superfluo no importa, sólo el momento, las necesidades inmediatas, los que te rodean y la felicidad.
Si tenés algún otro consejo para sumar por favor compartilo en un comentario. Entre todos podemos ayudarnos y disfrutar el camino.
Después de subir este post, otra viajera subió un artículo contando sus sensaciones a 20 meses de volver. Se los comparto.

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241 comments

  1. Lidia colorado

    soy de el salvador vine de un viaje de un año y juro que pensé que me había vuelto loca por que cuando volví no tenían sentido muchas cosas. estuve en un callcenter al no mas venir renuncie en un mes , bueno han pasado ya 4 meses y juro que en lo único que puedo pensar es en como volver son como lapsos que me da desesperación pero en estos momentos después de leer esto ya vi que no es que yo tengo algo malo es solo que cambie y que es normal …solo espero algún día volver después de terminar mi carrera

    • Cuando la termines quizás ya te quieres ir a otro lado. 🙂 Para mi las vueltas a esos lugares nunca fueron iguales porque ya es distinto, no es lo mismo… así que aprendí que mejor siempre ir a una nueva experiencia que volver al pasado. Abrazos Lidia!

  2. Hola Guada!!! la verdad que leerte fue como escuchar mi cabeza una y otra vez. Hace un mes volví de “EL VIAJE” 6 meses de vivir plenamente con esa magia típica y única que aun me cuesta bajar a palabras para sentarme a escribir… Volver fue sumergirme nuevamente en la nube de preocupaciones y ansiedades locales de las cuales ya me había olvidado.
    Quiero mantenerme en mi nube! En esa que me hizo animarme a viajar y que todo el tiempo me indica que ese es el camino que quiero continuar… Gracias !!!

  3. Gracias por las palabras.
    No estoy tan solo
    🙂

  4. Pense que al volver iba a estar feliz, que el viaje me iba a cambiar para bien. No entendía porque me estaba sintiendo así, triste, sola.
    Ahora entiendo que es un proceso y que hay que darle tiempo sin desesperarse. Tus palabras ayudaron mucho! Muchas gracias!!

  5. Ayudaaa!!!me siento totalmente identificada con todo y me encuentro fatal, tengo una depresión enorme y creo q m estoy volviendo loca!! Tengo todos y cada uno de los dolores q mencionas(lo d salir con mis amigas, madre mía!a mi también me pasó algo parecido). Me siento estúpida pq cuando estaba en el extranjero lo único q deseaba era volverme a mi país y me quejaba continuamente, y ahora q ya llevo casi un mes en mi país lo único q deseo es cogerme las maletas y volverme a donde estaba!!
    Aquí me siento muy rara, siento q no me entienden y cada vez me encuentro peor hasta el punto q llego a la angustia, desesperación y ansiedad! Será bueno volver allá??me siento tan perdida…….

    • Creo que sea donde sea te vas a sentir sapo de otro pozo a menos que afrontes la situación e intentes cambiar vos o el lugar en el que estás (no físico sino el lugar que tomás en tu grupo). Cuando uno está mal hay que preguntarse qué hace uno que te lleva a ese malestar porque estés donde estés fisicamente podes estar bien, y de ahí hacer el trabajo interno para estar bien. Un poco obvio :), pero te lo digo desde la experiencia de estar en ese lugar. Te mando un abrazo fuerte Nair y que pronto estés feliz en donde sea de este mundo!

  6. Hola , casi por casualidad o causalidad llegue a leer este blog y este post, Les cuento En el 2001 con 42 anios me fui de viaje a ver que pasaba por Europa a Italia, y ahi estuve 13 anios viviendo trabajando he tenido dos convivencias con grandes mujeres que me han dado muchisimo,, En el 2013 despues de un anio de estar solo con mi perro y sintiendome dentro un poco triste , senti que no estaba contento y decidi volver, no sin haberme puesto a reflexionar sobre pros y contras. Finalmente con mi perro volvi a mi pais y mi perro Italiano no pudo elejir mucho asi que vino conmigo, pase por mucho de lo que cuentan ustedes , fui a conocer gente yendo a clases de tango, volviendo a encontrar viejos amigos, algunos de los cuales no obstante el tiempo pasado seguian generando la misma atraccion y confianza que un verdadero amigo da. Otros los filtre y pasaron de largo. Hoy despues de 30 meses y con 58 anios hace un anio y medio retome una vieja pasion que es navegar, con unos ahorros que traje compre un velero de 1940 y me puse a ponerlo en condiciones, y a fin de este mes ire a vivir en el barco, Aclaro que es chiquito mide 7 metros de largo 2 de ancho y dentro la altura es de no mas de 1,50, pero esto me esta poniendo tan feliz como si naciera de nuevo y este abril empiezo la carrera de oceanografia en la unioversidad. O sea para ser breve , busquen dentro de ustedes la salida y no juzguen a los demas por no estar en la misma frecuencia. cada uno hace su propio viaje , lo importante es tomar conciencia de uno mismo y lo que queremos ser y hacer.Buanas vivras a todos

  7. Que bueno fue leer este post y entenderme un poco mas !
    Realizo viajes a la montaña y la expedición mas larga fue el año pasado en el Aconcagua estuve prácticamente 20 dias alejada de la ciudad y en contacto con la inmensidad de la naturaleza , al regresar a casa me agarro una deprecion muy grande .Las siguientes sesiones con la sico me dedique a llorar y calmar una tristeza muy extraña , ella me explicaba que me estaba sucediendo lo mismo que ocurre al viajar en avion y aterrizar en otro lugar ,el cuerpo aterriza pero la cabeza no .
    En los siguientes días mi cabeza y alma todavía seguía allá , tenia los flashes y sueños del paisaje de las siluetas de montaña en mi cabeza , y como no tenerlo un sábado estaba a los 6700msnm casi en la cumbre de america rodeada de un hermoso paisaje y al martes siguiente ya de vuelta estaba en la ciudad de cordoba , no hubo pueblo , campo ni lagos de por medio …. todo fue muy brusco , ahora o entiendo un poco mas .

    • El alma siempre va un poco atrás del cuerpo supongo pero también creo que es el contraste. Antes los contrastes eran menos fuertes porque bajabas de la montaña a pie, ibas de pueblo en pueblo hasta llegar de nuevo a casa. Ahora todo es rápido y no da tiempo para la aclimatación. Es un shock muy fuerte. Y te entiendo porque a mi me pasa también cada vez. Un abrazo grande Cin!!!

  8. Acabo de volver de Estados Unidos y el reverse culture shock me está matando.
    Este artículo es TAN real.

  9. Joaquín Jiménez

    No lo puedo creer por casualidad busque en google angustiado por saber que me estaba pasando y encuentro este post…… es increible!!! Justo me identifico con todo, aparte tambien debo aclarar que casi llego a los 30 y soltero, y junto con volver de un país avanzado culturalmente a mi humilde y sencillo país llamado Bolivia, me estaba adentrando en una depresión que nublaba todo, como que todo dejó de interesarme derepente y me sentia flotando, ajeno a todo…….. ahora al saber es que es un problema frecuente y pasajero, respiro profundo y vuelvo a sonreir 🙂 muchasss graciassss por este post!! Me hizo mucho bien!!! Muchas gracias!!!….. pero ahora me vinieron dos dudas si pudieras ser muy amable de responder….. te llamas Guadalupe o Catalina como la pagina? Y si visitaste mi país Bolivia alguna vez y si te gusto? Que impresion te dejo? Y si algun otro viajero quisiera responder tambien la segunda pregunta es bienvenido….. muchas gracias!! Y abrazos viajeros para todos!!!

    • Hola Joaquín! Me alegra mucho mucho que sirviera. Me llamo Guadalupe, Catalina es mi gata. Fui a Bolivia y es uno de mis países preferidos de Latinoamérica. No sabría si hablarte de la Bolivia del altiplano o la de Santa Cruz que son bien distintas. La de Santa Cruz me pareció un poco Miami en algunos aspectos, la del altiplano le sigue poniendo mucho énfasis a su cultura indígena por más que ya está mezclada con la de los conquistadores españoles. Amé los colores, las señoras desconfiadas que cuando les hablas en aimará se alegran y te comienzan a tratar con más calidez, las montañas que albergan desde nieve hasta selvas espesas… me parece que hay mucho por descubrir allí y mucho por descubrir realmente auténtico. Las culturas cada día se parecen más, están convergiendo. Bolivia tiene una resistencia que me encanta, no quiere parecerse, quiere ser ella misma. Nada es blanco ni negro, piensa en eso, que depende de nosotros si la pasamos mal o bien, en donde ponemos los ánimos y en qué detalles nos fijamos. Seguro encontrarás mil cosas que te gustan si pones el esfuerzo en pensar en positivo. Se que cuesta porque estuve en ese sentimiento. Ponte cada día como habito escribir por la mañana 10 cosas que te gustan de tu país y que cada día sean cosas distintas, por una semana. A ver si ayuda. 🙂

      • Joaquín Jiménez

        Que lindo Guadalupe!! Muchas gracias por responder… y si, gracias a esta publicación superé mi problema, estoy disfrutando mucho de mi país nuevamente y de mi familia…. pero ya se acerca el día de partir nuevamente 🙁 pero ya sé que tengo que hacer gracias a tí!! y que lindo que opines eso de mi país, y si, talvez por eso el mundo tiene una imagen preestablecida de mi Bolivia y es la occidental, por que es única y conservada y vale la pena y me siento muy orgulloso GRACIASS!!! por iluminarme en eso!!

  10. Hola Lupita, espero encontrarme contigo algún día y darte un abrazo muy sentido admiró y respeto tus palabras, tú sentir por tus vídeos soy feliz contigo y sin ti soy de Cuernavaca México y también motociclista de casi toda la vida cuídate se feliz por que la vida es una fiesta, hasta pronto!

  11. Excelente articulo , sin duda me represento mucho … Es mas , las personas que no han tenido la oportunidad de realizar viajes largos piensan que uno esta loco por sentir esas sensaciones. Al volver a mi país me Di cuenta de lo cual atrasado que estamos , el choque cultural , el desorden me afecto mucho , si bien lo llevo bien a diario .. No hay día que no deje de pensar en cuando estuve en canada.
    Saludos a todos los depresivos post viajes

  12. Gracias por esto <3, buscaba en google ¨no quiero hacer nada luego de un viaje¨ y llegue aquí.
    Tuve un viaje no tan largo pero volví mas que nada odiando la rutina, queriendo dejar la universidad e irme a viajar, aprender cosas nuevas, tener tiempo para mi, para vivir. Creo que este sistema nos consume muy rápido.
    Pd: te robe un extracto de la frase de tu amiga para una foto espero no te moleste:)

  13. Llegue de un viaje largo hace dos días y realmente me hizo muy bien leer tu post. Gracias por compartir tu experiencia, me cambio el ánimo en una noche muy dura!

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