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Petra: El Tesoro

Siempre fantasee con ir a Petra y descubrir una puerta secreta en la pared que llevara a una ciudad oculta. Hacer de Indiana Jones era una tarea pendiente en mi vida. La realidad siempre es distinta a lo que uno imagina – por suerte! – y sorprende para bien en algunos casos y no tanto, en otros. Lo bueno de mis experiencias “mundanales” es que siempre logré recopilar un par de anécdotas para recordar y contar.

Jordania no fue la excepción. Decidí hacer un viaje a Grecia y a Israel reservando dos días para una escapada a una de las siete maravillas del mundo que tantas expectativas me generaba. Contraté un tour de dos días a Petra en Jerusalén que nos llevaría desde Eilat  (Israel) en colectivo privado hasta allí.

Los tours son todos iguales. Nosotros viajábamos con personas de otros tours en el mismo micro que habían pagado el doble por una experiencia de un solo día. Si hacen el mismo recorrido recomiendo contratar el tour que pueden encontrar en la página del siguiente hostel: http://www.abraham-hostel-jerusalem.com/en-us/activities/tours.aspx.

Pasamos la frontera sin dificultades pero nos dejaron media hora esperando en el bazar fronterizo. No compramos nada porque vendían cosas similares a las que conseguíamos en Israel y al triple de precio. Cuando advertí de esto a dos señoras argentinas que viajaban con nosotras, uno de los vendedores se dio cuenta y me regañó enérgicamente. En esas situaciones hay que limitarse a pedir perdón, asentir e irse. Si uno discute puede llegar a perder una hora ya que (cuando de dinero se trata) pareciera que nunca se cansan de hablar. Y en un tono bastante agresivo por cierto, por lo menos para mi tolerancia, que es bastante baja. Una vez en Jordania, nos llevaron a otra tienda para que compráramos suvenires y ganarse una comisión. Mi primera anécdota comienza en este lugar.

Era un negocio grande con variedad de cosas para comprar: joyas, bijouterie, ropa, recuerdos, vasijas, antigüedades (en teoría) y un montón más. Apenas me acerque a ver una vasija ya tenia un vendedor pegado a mí. Intenté regatear una cajita muy linda a menos de la mitad del precio (de todas formas seguía siendo cara para mi) y el vendedor le tuvo que consultar a un señor que no paraba de mirarme los ojos y que se limitó a asentir con la cabeza. De ahora en adelante lo llamaré Totó. El vendedor me aceptó el precio rebajado y me dijo que de ahí en más me atendería Totó quien resulto ser el dueño de la tienda. No quería gastar mucho dinero porque prefería comprar regalos de vuelta a Tel Aviv y los precios iban más allá de lo que podía permitirme. Le consulté a Totó por una chalina bordada a mano muy linda (es difícil resistirse a las compras habiendo sido criada en Bs. As. por una diseñadora de modas). Totó me dijo en su inglés marcado “eso no es para ti, es caro”. Acto seguido agarró otra chalina batik que combinaba con mi vestido y me la puso en la cabeza al mejor estilo “Laurence de Arabia” dejándome solo los ojos al descubierto. “Tienes unos ojos hermosos, todo esto puede ser tuyo, sabes? Yo soy el dueño. Si quieres quedarte aquí dímelo” y me dio su tarjeta. Quería convertirme en lombriz y hundirme 20 metros bajo tierra. Como no sé que es normal y que no en determinados países, por ejemplo Jordania, me limité a agradecer y decir que no. Me dejó claro que si cambiaba de opinión podía escribirle y el me pagaba el pasaje. Por dentro pensaba que era totalmente ridícula su proposición, me ofrecía una tienda para el resto de mi vida cuando ya tengo el mundo. Puedo cuidarme sola. Tener los hombros al descubierto y sentir el viento en la cara jugando con mis cabellos no tiene precio. ¿Que hice? Me fui rapidito al lado de mis amigos y me quedé allí hasta que subimos al micro.

Los árabes dicen que los ojos son las puertas del alma. Casi le pregunto cómo era la mía.

¿Cómo describir la entrada a Petra? Mucha tierra, rocas, tienditas, niños y ancianos ofreciéndote pulseras “de plata, hechas por beduinos”, hombres insistiéndote para llevarte el trayecto en burro, caballo o sulky. Lo bueno de ir con guía local es que ahuyenta los vendedores insistentes.

Acueductos.

Caminamos mucho. O quizás me pareció así porque hacían como 40  grados de calor. El guía explicaba que los dibujos tallados en la piedra que veíamos eran representaciones de dioses. Al principio eran cuadrados sin mucho adorno y, de a poco, se fueron sofisticando agregándoles ojos y boca; influencia de los romanos. Las cuevas tenían techos negros a causa del fuego porque hasta hacia poco habían vivido beduinos en ellas. El gobierno les construyó una ciudad al lado del predio y los trasladó para evitar la erosión del lugar.

No sé como explicar lo que se siente. Las paredes de roca se van haciendo cada vez más altas e imponentes y el camino a veces es ancho y a veces angosto. Los sulkys pasan casi volando por al lado como si tuvieron la intención oculta de arrastrarte con ellos. Hay tallas a lo largo del camino, tumbas y acueductos de piedra para canalizar el agua, regalo de los romanos. Uno puede imaginarse otra época.

Y de repente el camino se cierra y a medida que uno se asoma ve entre las rocas apareciendo tímidamente El Tesoro (Khazneh). Un templo tallado en la piedra. No un templito, un templote. No pude lograr hacerlo entrar entero en las fotos porque era demasiado alto. Que hay adentro? Nada. Un cuarto cuadrado de techos muy altos  con cuartos cuadrados más pequeños que, según el guía,  son tumbas.

El Tesoro.

¿Que función tenía? Por lo que entendí Petra fue en la antigüedad la capital del reino Nabateo y se usaba como punto de comercio entre Egipto, Siria, Arabia y el sur del Mediterráneo. Imaginen mi sorpresa al descubrir que unos metros más allá había más construcciones. Es una ciudad esculpida en piedra. Hasta tenían un pequeño anfiteatro.

Amé escalar, subir, treparme, sentirme libre. Este es un lugar ideal, pero de noche o en invierno. Hace mucho calor en Junio y de día. La tierra del desierto se te pega. Terminé de recorrer feliz y toda sucia.

¿Todo tallado a mano?

A lo largo del trayecto hice de intérprete entre el guía y las dos señoras argentinas. Eran muy simpáticas y habían recorrido Rusia y Turquía sin hablar una sola palabra de inglés. Lo más curioso es que los tours que contrataban eran en inglés. Tengo un imán para gente que me causa gracia. Cuando llegamos al Tesoro las argentinas habían desaparecido. El pobre guía de 20 años, desesperado, las buscó por todos lados. Le faltaba comenzar a levantar las piedras  y pedirle misericordiosamente a Alá que las hiciera aparecer por arte de magia. Traté de tranquilizarlo diciéndole que les había avisado dónde nos encontraríamos a la 1pm en caso de perdernos. Una hora más tarde Alá lo escucho y aparecieron detrás nuestro. Me volvió a pedir que les tradujera cual era el punto de encuentro.

Su mente vagaba como el humo de su cigarrillo, recorriendo el cielo.
Respondiendo la pregunta que todos nos hacemos: que hay dentro. Pero deja la incógnita de qué había adentro.

A la salida nos llevaron a comer a un restaurante del estilo “sírvase usted mismo” pero un poco más elegante, con manteles y servilletas de tela. La comida estaba bien. Las bebidas no estaban incluidas. Al parecer el agua es un bien preciado por esos pagos.

En el micro (autobús) nos habíamos encontrado con un amigo brasilero y su compañera de viajes francesa. Ellos iban a pasar el segundo día en el desierto de Wadi Rum y nos preguntaron que íbamos a hacer nosotros. Oh sorpresa! ¿Nuestro segundo día era de vuelta en Petra? Yo quería ir a dormir con los beduinos al desierto. Dios sabe que cuando se me mete algo en la cabeza no hay quien me pare, por suerte soy de las que pueden decir “Dios provee”. Empecinada en conseguir mi noche en el desierto fui directo al guía y me llevó con el hombre que tomaba las decisiones importantes. Nos quería cobrar 50 NIS a cada uno por el cambio. Discutí como buena argentina, pero allí no se dejan intimidar. Fue el único lugar del mundo donde mi argentinidad no surgía efecto y menos si se trataba de dinero. Intentó apurarme preguntándome qué  iba a hacer y yo muy tranquila le contesté que tenía tiempo para decidir hasta que subiéramos al micro. Súbitamente mi guía comenzó a hablarle en su idioma. El jefe volteó y me preguntó si yo había sido la que ayudó a que las dos señoras argentinas no se perdieran. ¡Chan! tenía mi cambio gratis para mi y mi acompañante, íbamos al desierto. Una vez más la vida me enseñó que las buenas obras desinteresadas vuelven a uno, en algún lugar y de alguna forma, a veces al rato a veces luego de años.

Intenté darle un regalo al guía por haber intervenido pero no lo aceptó. Yo lo había ayudado y correspondía devolver el favor. Nos contó que era de una familia económicamente bien posicionada pero que se fue de la casa porque quería hacer su propio camino. Cuando bajamos, nos despidió efusivamente. Es uno de mis tesoros del viaje; esas personas que te hacen sonreír con un gesto o una actitud noble.

Aquí termina mi relato sobre Petra y comienza Una historia de Beduinos.

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9 comments

  1. “me ofrecía una tienda para el resto de mi vida cuando ya tengo el mundo” me mato esta frase. muy buen articulo! que lugar tan genial!!

  2. Wow! No sé que me alucinó más si está bella ciudad excavada y tallada en piedra o la anécdota de la persona que te quería convertir en su esposa! jajjaj.
    Que belleza Petra! Y pensar que la ciudad prosperó gracias al incienso y las especias que comercializaban! Una pregunta no hay manera de ir sin tours?
    Saludos!
    Gaby.

    • jajaja Petra!!!! Igual la anécdota ni yo me la creo, aún tengo la tarjeta con los datos. Se puede ir sin tour perfectamente. Hay que comprar la entrada desde alguna ciudad o en la puerta. Pero conviene salir bien temprano porque luego van las agencias. Hay que armarte de paciencia ya que te atosigan si no tenés guía. No hace falta caballo ni nada, el camino no es tan largo y es interesante. Con agencia a mi me gustó más porque aprendí un montón de cosas que no están en internet, el guía era local por lo que pude hacerle muchas preguntas y además me ayudó a interactuar con la gente haciéndome de traductor. También se puede contratar a alguno allí pero hay que ver si realmente sabe tanto y si conoce todos los pasadizos que hay. Si se quiere explorar bien es mejor ir dos días seguidos, hay descuentos si comprás el ticket de dos días que tiene otro color.

  3. Hola!
    muy buen relato!, que lindo lugar! nosotros estamos planeando ir a convertirnos en Indi dentro de 1 mes aprox.
    Tenemos intención de hacer el paseo nocturno, dormir en Wadi Musa y al otro día recorrer Petra. La consulta es hasta que hora aprox uno se puede quedar recorriendo? Es posible ese mismo su salir para Wadi Rum para dormir en un campamento Beduino?
    Muchas gracias por la info!!!
    Descubrí tú blog por la nota de la nación y me encantó tu redaccion e info!
    Gracias!
    Adelina

    • Hola Adelina!!! Hasta qué hora no sé, sí sé que hay tours nocturnos de Petra donde está repleta de velas a lo largo del camino. Yo recorrí un día entero y a la tarde me tomé una camioneta que intelecto con otra donde los beduinos nos llevaron a su campamento. Así que es posible recorrer en un día. Ojo que es muy grande así que mientras más temprano vayas mejor. También da para dos días si te gusta mucho la fotografía o ir tranquilo. Que lo disfrutes!

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