Home / Personajes del camino / Otra forma de ver, o de no ver

Otra forma de ver, o de no ver

Caminé la ciudad en cruz, en círculos y en zetas. Caminé la ciudad hasta cansarme y el cansancio me llevó a sentarme en un banco de la plaza central. El único lugar vacío era junto a un señor durmiendo desprolijamente casi en el medio de los maderos pintados de verde. Un señor con los cabellos desordenados, los dientes sucios y un bigote mirando hacia abajo que me hacía pensar que fuera lo que sea que soñaba contenía cierta tristeza y nostalgia. El traje le quedaba medio grande y estaba manchado, las uñas cortadas y las manos rajadas; manos fuertes.

img_9969

Me senté en el borde intentando dejar solo los tobillos sobre el suelo para descansar las plantas de los pies. El señor se despertó, esbozó un bostezo y me miró. Me balbuceó algo que no entendí y el recuerdo de una noche de whisky y ron llegó a mi nariz. Conversamos sobre el clima, sobre la vida y cosas más simples hasta que me animé a mirarlo a los ojos y hablarle con acento argentino pero intentando pasar por local para que quedara claro mi interés.

  • ¿Usted por qué bebe?
  • Porque quiero.
  • ¿Y por qué quiere?
  • Porque me hace ver la realidad distinta. Ahora es una inmundicia de nuevo. Intenté dejar pero volví. Me cela.

Recordé a aquella chica que la habían atado y violado en su propia cama junto al cuarto de sus padres, a aquel señor cuyo único hijo había muerto en un accidente en carretera y a tantos otros cuyas vidas transcurrían entre el frío, la lluvia intensa y el duro trabajar de sus manos y espaldas para poder llevar comida a la mesa. Recordé aquella familia que, como tantas otras, tuvo que escapar de su pueblo porque las maras salvadoreñas habían prometido secuestrar a su hijo para emplearlo como malandrín y títere. Recordé que todos ellos siguieron sonriendo, viviendo y construyendo. Recordé y me pregunté qué realidad podría ser tan mala como para callarla con el alcohol o las drogas. Me pregunté si eso depende de la realidad que vivimos o de uno, de las fortalezas y debilidades que nos permitimos tener. Hay debilidades que mejor no permitirse, por uno y por los demás. ¡Y como cuesta decirse que no! Me quedé pensando en mis debilidades auto-permitidas, un poco distintas a las de él, y finalmente le entendí. ¡Cuán ligadas están nuestras decisiones a las flaquezas aprendidas de niños! Algunos logran esconderse con las drogas, otros con los dulces, con el trabajo, con el “no parar un segundo”, con las vanidades, con las actitudes compulsivas, con el futuro, con las posibilidades, con la ambición, con el ego…

Yo callo mi realidad con fantasías, como cuando te sentás en la plaza a imaginarte una vida paralela que se escurre entre los rosales. Pero cuando vi su forma de ver, o de no ver, dejé de fantasear. “Quiero que mi realidad tenga voz y que mi bigote, si alguna vez tengo, se arquee hacia arriba”, me dije. “Quiero un bigote feliz de tenerme”.

Le agradecí a su recuerdo y cerré mi cuaderno mientras me tomaba el último sorbo de té.

El señor de la foto no es el de la narración. La foto se utiliza solo con fines ilustrativos dado el parecido entre ambos señores.

Check Also

Héroes hay en todas partes – Colombia

Recostada sobre la cama del hotel en Calarcá, cierro el computador. Muchas de las películas …

6 comments

  1. Jorge Forero

    Gran reflexión, como siempre Guada. Dicen los estudiados, los científicos, que nuestra personalidad se forma temprano, mezcla de la genetica y el entorno desde el vientre materno hasta los primeros años de vida. Edad crucial en la que se forjan las fortalezas y debilidades que tu mencionas. Te deseo un feliz retorno a casa y una pronta salida motera a otras tierras… Abrazos!

  2. Antonio Ruiz

    Hola Guada
    eres única sino existieses habría que inventarte : erse la UNICA chica que conozco que quiere un bigote ( aunque sea hacia arriba )
    Pues yo, para seguir tu ejemplo, desde hoy me depilare los sobacos ( por no nombrar otro lugar )
    Un abrazo Guada

  3. Manuel Ignacio Bourdieu

    Que bueno es leerte!!!!. Cuando estoy aburrido o con tiempo y en esos momentos que Lin Yu Tan llama perfectamente “no hacer nada” , mi mente vaga y voy a buscar tu blog a ver si pusiste algo nuevo, algún video o buscar cosas interesantes que siempre escribís, ya sean de viajes, de pensamientos, de encarar la vida o de ver las cosas de una manera muy particular que tenés y que me encanta. Y pienso que bueno fue encontrar a esta chica , me gusta como escribe, como piensa y como vive. Con las tres o cuatro cosas últimas que leí, me cambiaste el humor. Me encantó. Por favor nunca dejes de alimentar tu blog y tu página, de algo tenemos que vivir tus seguidores, jajaja. Que la pases bien.

    • jajaja, ahora me pongo a escribir de nuevo! Necesitaba un mensaje así. Colgué estos meses y no tenía la motivación de siempre con el blog. Gracias Manuel. Como verás esto es un ida y vuelta, como la vida. Feliz año!!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *