Miradas

Quizás las horas pasadas hicieron que, por vez primera, los codos se rozaran; como si la necesidad de un beso resurgiera a través de sus codos, ese beso que, aunque impedido por las circunstancias de sus vidas presentes, era representado por aquel roce dejándose llevar por el placer de lo secreto. Un secreto que no quería morir. Un secreto huésped; un secreto que encogía sus mundos, sin pensamientos, sin nuevas acciones, un secreto lupa. Su esencia, como toda esencia, no tenia moral porque carecía de rótulos, era simplemente porque quería ser.

La eternidad pasó al prenderse una luz, las mejillas se ruborizaron. Tuvieron miedo de seguir participando en ese secreto ahora rotulado, y lentamente los libros comenzaron a ser leídos como si fueran presagios de muerte. Los codos querían volver a tocarse, no podían recordar como debían comportarse, que era lo estipuladamente correcto por aquella sociedad aún lejana que un vida atrás había sido la suya. El aire se llevó el calor de sus cuerpos. Ella se puso el suéter, sin darse cuenta de que así, por una simple rutina arraigada en su pasado, dejaba de lado toda posibilidad de recobrar su secreto, aquel por el que daría la vida pero por el que absurdamente no arriesgaría su propio respeto.

Luego del fin, cada uno se miró con desprecio porque ya no eran solo codos, eran personas distintas, casi opuestas. Se juzgaron lo que creyeron suficiente, tres miradas bastaron. Cada uno a su andén: por suerte ninguno subía al mismo vuelo.

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10 comments

  1. “secreto huésped” Me encantó!
    Todavía no había leído estos textos! Me parece que dejaré de viajar contigo para hacer otro viaje entre los los poemas y algo más!
    Un abrazo Guada!!!

  2. Cómo que nadie lee? Nadie te comenta? La próxima vez que te vea te parto la boca de un codazo! (Pa bruto, demasiado poeta)

    • jajajaajjaajajajajaja yo dije que nadie? Pocos. Y vos sos uno!!!! 🙂 Gracias Wal!!!! Igual voy a tratar de evitar verte a menos que te pongan camisa de fuerza (?). 😛

  3. Tristemente hermoso. Asi es la vida en el aeropuerto..

  4. Precioso relato. Muy profundo Guada
    En ocasiones sólo uno de los dos siente algo. El resto es imaginación
    Un abrazo

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