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Mi incomprensible México

Veo, a través del cristal, la Plaza Luis Cabrera de la Roma Norte y pienso si no estaré exagerando. Identifico un montón de cosas que me gustan de Latinoamérica pero las que no, hoy pesan más en mi interior. Las cosas son como son, me digo. Cada sociedad tendrá algo que me guste y algo que no. Lo sé, pero mi energía no vibra, el dolor de cabeza viene una y otra vez, no lo siento mi lugar.

Hoy me encontré con un argentino en el bus. Se mudó aquí porque como profesor de sociología tiene más oportunidades en Ciudad de México. Acá la gente con estudios si quiere progresa y gana mucho más dinero que en Argentina. La gente sin estudios y con un bajo nivel adquisitivo pone puestitos de comida en la calle, vende chucherías y vive sin pasar hambre, según él. Habría que ver cuál es la realidad del campo, del árido noroeste donde lo que plantás no crece. Pero sí, en líneas generales escuché que México brinda más oportunidades.

Aquí la gente, si bien hay mucha discriminación, tiende a hablar de sus raíces nativas. Aquí existe una mezcla mucho más visible y una cultura muy distintiva en cada provincia. La gente te abraza, son cálidos y te llenan de comida el plato. La comida es quizás una de las cosas más importantes; se nota en las siluetas, en las sonrisas al convidarte un plato tradicional, en las cantidades y en el número de puestos de comida y restaurantes. La familia también es importante, los lazos de sangre y de amistad, al igual que las tradiciones que son una mezcla entre las nativas y la española.

Aún no termino de entender esta sociedad, le digo a mi amigo Nico. Son muy tradicionalistas pero a la vez lo ecléctico abunda. México es tan surrealista como te lo imaginas pero a la vez tiene dos velos, el que se muestra y el de puertas adentro. Me dirás quién no lo tiene, pero aquí lo noto más, incluso en las películas. Llega un punto que el carácter servicial de su pueblo me hace preguntarme qué esconde detrás, porque vislumbro una sombra pero no sus colores ni su nombre.

Una señora de clase alta me dijo: “yo a mi hija le digo que tiene que estar derechita como una señorita, siempre presentable y debe cuidar de su marido para que no se vaya a otro lado”. Luego, algunos amigos de amigos me dan abrazos un poco prolongados y cuando me voy me mandan mensajes del estilo “no me animé pero quería hacerte esto y lo otro”. Por más que muchos no lo hagan, no me siento cómoda aquí porque no me siento como un igual. La mujer es más machista que el hombre. Los buses y los trenes tienen su vagón “solo para mujeres” y podés pedir un silbato para pitar si alguien se sobrepasa. No es que en Buenos Aires no te pase, pero me sorprende que se llegue a esto. Me sorprende incluso en mi país, en todos lados. Pero aquí me siento menos igual, será el mal de altura que abunda en toda Latinoamérica porque este mal lo traigo arrastrando desde hace más de un año.

Veo las diferencias sociales donde el rico consigue lo que quiere gracias a la corrupción inaudita que te permite incluso comprar un registro de conducir que no vence al que los emite legalmente. Las diferencias sociales que crea dos México: por un lado el de los “fresas” (chetos, pijos) que a veces dicen “ah, pero ese no es mi México” refiriéndose al que se sube a un vagón de La Bestia para irse de ilegal a Estados Unidos. ¿Ese no es tu México? ¿Cuál es sino? ¿El de los enormes centros comerciales con marcas europeas y gente paseando con relojes Cartier? Pues ese México es la minoría por más que la minoría maneje al país, como pasa también en el resto de Latinoamérica.

Ayer me corté el pelo y el peluquero me contó que la comunidad homosexual es muy grande pero muchos aún no lo dicen socialmente. Él se fue a vivir a Europa unos años y cuando volvió se sintió sapo de otro pozo. Se encontró con una comunidad homosexual tradicionalista que veía mal un montón de cosas que para él ya eran naturales. Cuando me lo dijo fruncí el seño pero luego me acordé de que las mujeres también son tradicionalistas y machistas. Ahí entendí que no son opuestos, a veces el reprimido es el que más reprime.

Me levanté triste, terminé el escrito de Alaska que tengo que entregar y también mis pensamientos sobre este otro rincón del mundo, un poco de catarsis vino bien. Caminé hacia la puerta del café y un señor me llamó porque se me cayó un billete del bolsillo. Me sonrió, me preguntó de dónde soy y comenzó a darme consejos para pasear por la zona. La señora que me vendió el sándwich (torta para los mexicanos) me sonrió también y me preguntó, al ver que no tengo paraguas, si me mojé mucho hoy. El portero de la casa me interrogó sobre las indicaciones que me dio para llegar a destino, quería saber si logré llegar bien. Me vino a la mente la chica que me alojó con su familia en la costa, el señor que fue tan amable y me brindó una cama junto al de su hija y el cariño que recibí en cada lugar donde incluso mi mal humor frente a la lluvia recibía una sonrisa entendiendo la situación. México es muchas cosas, las que me hacen sentir mal y las que me hacen sentir bien. Es tantas cosas que no termino de entenderlo. ¿Tantas cosas como el resto de Latinoamérica? Muchas parecidas y otras no tanto. Muchas más de las que cuento y de las que conozco. Es un enigma de culturas entrelazadas que comparten un nombre que les queda chico.

Algún día volveré a resolver el enigma y a limpiar el dolor de cabeza que me produce sobre analizarle tanto. Mientras, me llevo en la memoria la bondad y solidaridad que me brindó cada día su gente.

Pongo “mi incomprensible México” porque me refiero al que yo viví y aún no termino de entender. Cada experiencia es distinta por las circunstancias y por los ojos que las miran.

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8 comments

  1. Ais Guada, leo tu artículo y se me mezclan sensaciones. Mi amado México, mi querido México, mi segunda casa. Porque es y será siempre mi segunda casa, un país en el que me siento cómoda, en el que me he aprendido a mover, en el que me he sentido querida y libre y abrazada. En el que he podido vivir con sencillez y he hecho buenos amigos, grandes amigos. Un país en el que he viajado y transitado.
    Coincido en muchas de tus dudas y sí, claro, en México las clases sociales se diferencian por barreras intransitables, barreras que se forman por el dinero que contiene la cartera y también por el color de piel. Y sí, es machista, como la mayoría de Latinoamérica, pero el problema no es tanto ese vagón rosa de mujeres, sino las mujeres que desaparecen cada año, todos esos cuerpos sin nombre enterrados, esa justicia que mira para otro lado. La corrupción en todos sus estados, desde el policía que te para solicitando su mordida hasta la que se transparenta en los altos puestos del Estado. En la Ciudad hay una doble moral, las mujeres han de ser señoritas remilgadas pero a mí al menos, al llegar, me sorprendió lo desinhibidas que pueden llegar a ser. En España nos creemos más libres, hasta más feministas, pero de verdad yo me he visto sorprendida por muchas de sus actitudes, por la libertad que demuestran en sus noches y en sus valores. Pero hablo de la ciudad claro, ese reducto de DF en el que también abunda la homosexualidad y en que las fiestas gays son las más grandes y divertidas en las que he estado en mi vida.
    Y sí, México es comida, salsa roja o salsa verde, el puesto de tacos de la esquina. Qué puedo decir, siempre he dicho que mi relación con DF es amor odio. Aún me queda mucho México por conocer, pero no puedo evitar amar este país surrealista que me ha formado y me ha visto crecer, a pesar de todas sus lacras y desigualdades.
    Te mando un abrazo grande!

    • Que lindo Andre verte por aquí!!! Y sí, jamás vi un país tan surrealista para mí como lo es México… y tan opuesto al mismo tiempo. Cosas que nos gustan y que no hay en todas partes pero jamás las viví como aquí. Me dio la sensación de que se intensifican y más en DF. La mía también es una relación de amor odio. A veces un poco más de una, a veces más de lo otro. Supongo que hay que volver para ver si se desenreda el secreto, si es que hay uno. Coincido en todo lo que dices pero a mí Latinoamérica me puso triste porque la siento de alguna forma mi tierra y no me gusta ver los sufrimientos ni las trabas para crecer que tiene. También tienen cosas increíbles pero las cosas terribles son muchas y van a costar erradicarlas. De a poco supongo. También con México.

  2. Fernando Agejas

    Muy buen post Guada. Me parece que un dato que hay que tener en cuenta con relación a lo que pusiste al principio es que el salario promedio de Argentina(pese a que viene cayendo por las medidas del gobierno) es muy superior al de México que apenas pasa los 200 usd y creo que eso marca un poco la desigualdad que se vive en México que es de las más altas de Latam y lo que impide que ese querido país tenga una clase media como la Argentina y la Uruguaya. Mi humilde aporte. Beso!

    • Gracias Fer! Por lo que me contaron muchos argentinos que migraron (de distintas clases) y mexicanos que probaron allá también es más fácil relativamente crecer económicamente en México que en Argentina a pesar de que el salario mínimo es más bajo. De todas formas el salario mínimo total no importa sino qué podés comprar con ello y México es muchísimo más barato que Argentina que incluso comparado con muchos lugares de Europa es caro. Un abrazo grande!!!

  3. Hola Catalina!

    Aunque te sigo desde hace algún tiempo, es la primera que comento!

    Soy español, pero vivo en Playa del Carmen. A pesar de que todavía no conozco la gran mayoría de la república, estoy enamorado de sus paisajes y de su gente. Pero como comentas, hay temas muy difíciles de entender. Al del machismo, hay que sumarle el de la inseguridad… Algo tan sufrido por la mayoría, pero a la vez tan asumido.

    México me ha atrapado, así que intentaré quedarme un tiempito para tratar de comprender esta sociedad tan llena de contrastes.

    Hasta pronto!
    Javi

  4. Me da mucho gusto que hayas creado la oportunidad de visitar la ciudad entre valles y que hayas conocido algunos de los contrastes de esta sociedad de mestizos y nativos. Soy originario de esa región mas transparente y actualmente vivo en la perla tapatía a solo 6 horas , en provincia. Te puedo decir que estás en lo cierto, es un país surrealista, entendible y no entendible. Me gustaría que comentaras que ruta fue la que tomaste en México desde el sur hasta el norte, los lugares que visitaste en MX y puedas narrar algunos de los eventos que más te impactaron. Eres bienvenida siempre chica del mundo.

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