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Free Tour en Madrid – España

Hice muchos tours gratuitos en diferentes ciudades y siempre me gustaron porque el hecho de que sean “a la gorra” (a donación) siempre me pareció que hace que el guía se esfuerce y le ponga un poco más de condimentos y colores.

Se llama la Posada del Peine porque brindaba un peine en cada habitación. Claro que atados con una cadena para que no se los robaran ya que eran objetos de lujo en su época.

Me habían hablado mal del free tour en Madrid diciéndome que te instaban a pagar al menos veinte euros y que sino tenías que dar explicaciones de por qué dabas menos. Por eso, cuando me ofrecieron ir, estaba un poco contrariada. De todas formas ese jueves a las 10:45 de la mañana me paré en frente de la estatua ecuestre del Rey Carlos III, en la Puerta del Sol, buscando al guía vestido de verde de Ogotours. Pronto descubrí que no había una sola empresa de tours gratuitos en la ciudad, hecho que me llevó a darle una oportunidad.

El guía que daba el tour en castellano era el dueño de la empresa, un hombre alto y tímido que nos hizo reír mucho con bromas inocentes, de esas para todo público. Se mostró atento con cada uno, recordando nuestros nombres y, de cierta forma, haciéndonos sentir cómodos incluso cuando estábamos entre extraños. No muchas personas tienen este don, me pregunto si los guías en inglés, ruso e italiano también serán así.

La Ópera.

El tour pasa por lugares emblemáticos como La plaza Mayor, el restaurante más antiguo del mundo, El Palacio Real y el Mercado de San Miguel, entre otros. Solo se entra al restaurante. A los demás sitios se los mira desde afuera. ¿Podrías ir sola/o a cada punto? Claro, pero no te enterarías de las curiosidades de cada lugar y los convertirías en solo otro conjunto de piedras entre los tantos de tu lista. No te enterarías de que hay placas doradas en el suelo para diferenciar a los negocios que mantuvieron la misma actividad y locación por más de cien años, o que alrededor de cada uno de los cuatro faroles de La Plaza Mayor se relata en tallas su historia como las corridas de toros que antes se realizaban en plazas, el gran incendio de 1790 o cómo se ejecutaba allí a los presos según su rango social. Tampoco que la Farmacia de La Reina, de 1578, aún en funcionamiento, contaba con un túnel al palacio para que el pueblo no se entere cuando el rey estaba enfermo. Túnel que también le sirvió a algún rey para visitar a su amante, bien acomodada en el piso superior. Si no hicieras el tour no te enterarías por qué dicen que Madrid es el mejor puerto (sin barcos) de España ni te llevarías la suerte que da tocarle el trasero al “vecino curioso”. También hay datos numéricos para aquellos más matemáticos y, para los que gusten de la física, te cuentan cómo resolvió Galileo Galilei el problema de la primera estatua ecuestre sobre dos patas. Los lugares no son solo lo que se ve sino lo que se vivió allí, la secuencia de sucesos y porqués, su historia.

El vecino curioso. ¿Qué mirará? Deja que te lo cuente el guía.

Podríamos pensar que en un tour gratuito no vamos a tener la misma atención que en uno con un precio fijo, pero nos equivocamos. Una de las razones por la que me gusta recorrer la ciudad con un guía experimentado es porque puedo hacerle cada pregunta que se me pasa por la cabeza, saciando mi curiosidad. Desde preguntas sobre la cultura, edificios que no están en el tour, los mejores bares de la zona o por qué esa puerta tiene dos escudos inclinados a cada lado (casi siempre hay un motivo simbólico oculto); entre un lugar y otro podés hacer todas las preguntas que te permita el tiempo.

Alguna vez, cuando iba de mochila, recuerdo que alguien me dijo que los tours son solo para turistas y no para viajeros. Más allá de que me parece poco importante la distinción entre uno y otro (cada uno viaja como le plazca), creo que depende de cómo le saques provecho a la experiencia y dónde “poses el ojo”. Cuando no hago un tour suele ser porque no puedo costearle, porque sí me parece que lo vale. Aprender por mi misma todo ese conocimiento, que el guía me permite absorber como una esponja, me llevaría días encerrada en una biblioteca. Y sin él los edificios de una ciudad con historia, como Madrid, para mí son solo una pila de material colocado de forma estética. Los tours gratuitos, me permiten ver más allá sin tener que preocuparme por un precio elevado.

Las dos horas y media se hacen cortas y te quedas con ganas de saber más curiosidades de Madrid. Siempre está la oportunidad de realizar algún otro de los tours que tiene la empresa pero no me quedan más días aquí. Siento que vi un poco del alma de la ciudad, me llevo alguno de sus recuerdos dentro de los míos.

*Este es un post patrocinado, esto significa que hemos recibido un producto, servicio o compensación económica por mencionar la marca en este artículo. Sin embargo, las opiniones en el mismo son independientes y están basadas en nuestra percepción real sobre el servicio.

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