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El presente y estar presente

Algunos de los que viajaron por un tiempo y luego se quedaron quietos, hoy parecieran querer la compañía de viajeros. Hablan y hablan sobre lo que vivieron y no quieren olvidar, escuchan para sentirse comprendidos. Hablan y yo, escéptica, callo. A mí me pasa lo opuesto. Cada día quiero hablar menos del viaje y más de las cosas mundanas de hoy, del día a día. No me interesa si fuiste al Himalaya y tampoco me interesa hablar sobre los lugares que conocí: son el pasado. Cada día me interesa más solo el presente.

Quiero saber de tus tristezas y tus alegrías de ahora, de tus arrugas y tus sonrisas. No quiero que me cuentes sobre alguien que ya no eres. Quiero que me compartas el de hoy, el que exprime pacientemente las naranjas para el desayuno. Malasia, Nueva York y El Congo me parecen tan lejanos como a vos. Quizás no en kilómetros pero si en tiempo, en zapatillas gastadas, canas, uñas cortadas. Podríamos medir el tiempo en las uñas, en centímetros de uña.

Cuando me hablás tanto del pasado me encuentro inquieta. Mis manos se retuercen sin encontrar la fuerza interna para levantarse frente a tu boca. Basta. Basta del ayer. El futuro en cambio, se abre en cientos de intersecciones plateadas que brillan intensamente como finas telarañas pintadas de rocío que me marean. Me pregunto todo el tiempo cuál será, si la de la izquierda, la de la derecha o si luego irá de un lado al otro entre las miles de circunvalaciones sin decidirse del todo. No importa realmente. En mi mente las vivo todas, mi casco retiene las ideas con los millones de futuros posibles que aparecen como imágenes sobre el asfalto. En una me besa, en otra deja de hablarme, en aquella aparezco en una revista mientras doy una charla para cientos de personas y en la de más acá soy solo yo contra el viento y la lluvia buscando un lugar para acampar con pinos y pasto porque no me alcanza el dinero para comprar ropa adecuada y hace frío. Pienso: “su beso curaría el frío”. Me pregunto si en mi cuento habrá un rescatado y un rescatista pero cada día me doy más cuenta que la que se tiene que rescatar soy yo y de mí misma. Quizás todos venimos al mundo a rescatarnos de nosotros mismos.

Lo peor que podemos hacerle a nuestro dios imaginario no es no creer en él, es no disfrutar de sus regalos. Si no sonríes lo suficiente con el premio ningún tío sentirá la necesidad de volverte a dar para tu cumpleaños aquello que ansías. Sonríe, festeja y deja de hablar sobre el pasado pisado; tantas veces pisado. Allí se quedará. Date cuenta que tienes la oportunidad de dejar de mirar hacia atrás o hacia adelante y hacer lo que quieras hoy. Agarra tus ahorros y vuela sobre la luna, medita en un monasterio tibetano, compráte la bici, empezá una nueva carrera, abrazá a tu madre y dile que la amas y aún más fuerte a tu hijo. Vos decidís. Vos construís tu vida y sos el único al que podés culpar, aunque no creo que haya culpables si uno da todo lo que puede. Si a alguien tenés que amar es a vos mismo y eso también se construye. Cuesta. Cuesta mirar el ahora. Da miedo. Te lo dice alguien que detesta el cambio y detesta la adrenalina. Touché. Me preguntarás qué hago recorriendo el mundo en moto. Amo rodar, amo el viento sobre la cara, el aroma a jazmines y la sensación de que voy lento mientras los camellos pasan, el chino dobla la esquina hacia la casa de su abuela en año nuevo, los prados de Alberta se cubren de nieve, la madre llora de hambre y aquellos niños bailan sonrientes en Nigeria. Me hace estar presente y sentirme presente. El tiempo se vuelve relativo, todo se torna relativo. Tu mirada entrelazada con la mía se siente como una eternidad entre tus brazos pero pronto vuelvo a caer al suelo sola, abriendo los ojos al preguntarme cómo está mi moto. Aquí estoy. Aquí estás. Dejemos de hablar de aquello que no es presente. 

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22 comments

  1. Jorge Forero

    Eso!

  2. Muy lindo.me encanta el olor a los jazmines.

  3. Fernando D. Lopez

    Es tan difícil el hoy porque implica exponerse, tomar decisiones, tomar partido, en definitiva jugarse. El pasado es mas fácil, ya fue, ya sucedió, no puede modificarse y el futuro está ahí y no existe realmente, son solo sueños esperanzas, quimeras….el hoy, sin embargo te muestra que estás vivo, que es posible…..será así?

  4. Gracias querida. Amo tus notas y siempre me enseñan.

  5. Sergio J Aguirre

    Absolutamente. El miedo del hoy y el vértigo que genera el mañana. Igual…Para una mujer tan valiente como vos…El futuro seguramente será brillante.

  6. Que grande Guada ,muy cierto lo que decis y es verdad uno en nuestra rutina de todos los días quedamos atrapados en un pasado que paso y ese futuro que no llega ,pero en el hoy se tienen que tomar decisiones ,es verdad da miedo solo queda enfrentarnos a nosotros mismo de lo que queremos .
    Ta mando saludos Guada.
    Raul

  7. Lindas palabras , pero creo que los nomadas aunque sentemos cabeza 🙂 , siempre tendremos sed y sueños de aventura , más allá del día a día , un beso y exelente blog

  8. Cada vez que te leo me caes mejor Guada!

  9. Es de noche creo que 5:00 AM y termine de leer tu relato . Me gusta la quietud y el silencio de la noche . Me preguntaba hace días que es un buen maestro y entonces me dije el que te llena de preguntas y no de tantas respuestas. Hoy al terminar de leer tu relato me quedo con la sensación bien presente de muchas preguntas y no de tantas respuestas. Pero si hay me queda claro cada uno de nosotros construye su propio paraíso y también su propio infierno. Vivan los paraisos aunque a veces para llegar a ellos hay que atravesar algunos infiernos. BESO GRANDE GUADALUPE .VOLVÍ A VIAJAR CON TU RELATO😊

  10. Y qué cierto, qué cierto. Como a veces se nos queda atragantado el pasado, pegado al paladar, a veces las conversaciones parecieran una lista de éxitos y proezas. Es aquí, es ahora y dejamos que todo corra.
    Nos vemos pronto,
    un besote

  11. Gus San Blas.

    Simplemente hermoso.

  12. Manuel Ignacio Bourdieu

    Que grande Guada, me encanta como creces. Acabo de ver el video de cuando les respondiste a todos los que se conectaron con vos un día, y me encanto tu frescura y tu inteligencia, que ya conocia por videos y blog anteriores. Pero acabo de leer este y me siento muy reflejado en lo que decis. La mejor batalla es la próxima no las que ya pasamos, esas ya fueron y aunqque es lindo para nosotros conocerlas, supongo que para vos no lo es tanto, por que ya fueron. Estoy esperando tus videos de Africa, pero regalanos mas reflexiones, que cuando estas inspirada no tienen precio. Tanto sean divertidas como de las otras. Nos ayudas a pensar y eso no todo el mundo lo logra. Buen viaje. Te esperamos. Beso grande.

    • Hola Manuel! Le acabo de sacar una foto al comentario para guardármelo. 🙂 Gracias. A mí me hacen pensar los comentarios que me ponen, es un ida y vuelta. Claro que habrá más! Y tengo ganas de un libro de crecimiento espiritual mezclado con relatos de viaje y práctica. A ver si en algún momento paro a escribirlo. Mientras por aquí. Te mando un abrazo grande y buenos vientos!

      • Guada que lindo que te comas “el mundo”, me encanta tu forma de ser y te envidio, sanamente. Nunca dejes de hacerlo ya que son muy pocos los que lo logran y vos estas entre esos privilegiados. A tu corta edad has vivido lo que a muchas generaciones nunca se les hubiese ni imaginado y todo lo que te falta. Lo mejor por Africa. Seguro un continente maravilloso y lleno de emociones fuertes. La moto, ya apercera, es solo un vehículo para vivir tu gran aventura. No problem.

        • 🙂 Tenés razón Manuel. Con tranquilidad. Muchas gracias por tus palabras. Corta edad… tengo 34 pero me siento de 18 y a veces de 70. La edad no importa. Los pocos somos los que luchamos y logramos vencer paradigmas inculcados que tienen poco que ver con nosotros mismos… pero eso lleva más de una vida que son muchos. Yo aún sigo aprendiendo de los demás muchísimo. Como en las culturas los paradigmas cambian comienzas en parte a poner en duda aquellos que te enseñaron. Te mando un abrazo grande y buenos vientos!!!

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