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El dolor de partir

Acabo de volver de dejar a Catalina, gata, compañera y de alguna forma extraña mi mejor amiga, y me pregunto si esto está bien, si realmente quiero tanto a mi mamá y a ella. ¿A los seres que uno ama se los abandona? Porque ambas dependen bastante de mí, por lo menos en lo emocional, y las estoy dejando por al menos dos años. Cuando le dije adiós a Cata se escondió y comenzó a arañarme y morderme frente a mi insistencia de darle un beso de despedida. Ella que nunca decía que no a un beso, completamente enojada me dejó ir entre gruñido y gruñido. Mi mamá con una fingida sonrisa me saludo pidiéndome que pase de nuevo antes de partir.

Cata y mamá

Las lágrimas y la daga imaginaria que cruza mi garganta me dicen que las amo, entonces me pregunto si soy egoísta. No lo sé. Hace una hora me recorre desde los pies hasta las lágrimas el pensamiento de si estoy haciendo todo mal, si debería quedarme y “tranquilizarme”… si debería ser menos por mí y todo por ellas.

El dolor de partir se hace sentir en cada átomo del cuerpo, cada energía de conciencia y en eso otro que es imposible de definir y por ende lo englobamos en la palabra alma. No sabés cuando los volvés a ver, ni si los volvés a ver porque el destino a veces trunca los encuentros.

Me duelo toda, me duele la partida. Acá es cuando quisiera tener un poco más de dinero, comprar un motorhome enorme y llevarlas conmigo. Sé que me van a seguir doliendo. En el viaje pasan periodos en los que no tenés tiempo para dejarte caer o entristecer, pero a veces el recuerdo de la despedida se hace presente y te dan ganas de correr a abrazarlos y socorrerlos de tu ausencia. Que importante que me siento, “socorrerlos de mi ausencia”. Pero un poco es así. Si pudiera las cubriría con una niebla de olvido que las mantenga en un limbo en el cual no existo. Me van a doler a medias si yo no les duelo.

La gente me dice “no estés triste, es tu momento y deberías estar feliz”. Aquí hay un error. Soy feliz porque es una elección del día a día, no algo que te llega por medio de un acontecimiento. Puedo estar triste y ser feliz, puedo llorar y ser feliz. La tristeza no me la quiero sacar, no quiero dormir mi ser obligándolo a elegir entre una acotada selección de sentimientos. Yo siento así, quiero sentir así porque me gusta lo que soy como persona y ese sentimiento forma parte de ello. Además, la tristeza me trae recuerdos que no quiero borrar. Quizás ellas tampoco quieren ese neblina de olvido después de todo.

Cata

La vida está repleta de encrucijadas a cada segundo donde uno elige entre miles de caminos posibles. Elegí el mío y el de Cata, ella no eligió el suyo. Eso me pesa. Y el hecho de no poder todo al mismo tiempo, por los demás y por mí, también. Creo que nos pesa a todos. Ver esas caras felices pero tristes de “adiós”. El abrazo y la caminata aguantando la lluvia entre los párpados que estoy segura que acontece en ambos lados, el que se va y el que se queda. Partir es feliz y es triste. Es incertidumbre porque nunca sabés si será un “hasta pronto” o un “adiós para siempre”. Partir es una vorágine de sentimientos, vorágine a la que aún no logro acostumbrarme. Quizás la tercera es la vencida. Mientras tanto cruzo los dedos por un “hasta pronto” mientras me imagino el olorcito del cuello de Catalina cuando le doy besos en la mejilla.

Me salió personal a pesar de que tenía en mente otra cosa. La idea es contarles a los que están por partir mi experiencia. Irse muchas veces no es fácil ni color de rosas e incluso a viajeros de larga data les pega fuerte. Irse es muchas cosas y está bien que así sea. Irse es parte de la vida. Amar también.

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20 comments

  1. Acabas de expresar esta rara sensacion. Hermoso Guada.

  2. Fuerza Araoz!

  3. “…el hecho de no poder todo al mismo tiempo…”

    Mucho tiempo necesitaba para no fijarme tanto en esto sino sentir los momentos especiales que me pasan, apreciar cada instante, darme cuenta que nada de todo esto va a volver pasar otra vez.. y entonces elegir un camino y vivirlo con toda la esencia que tengo, y esta bien pasar a otro camino cuando uno quiere, pero no mires al pasto del vecino ni en los caminos no elegidos – mira para abajo para ver donde estas, para los lados para apreciar este mundo que tienes tanta suerte de sentir y conocer – y vivala toda sin nada de arrepentir! Tqm Orez, suerte y muchos besos!

  4. Como mamá que tiene a su hija lejos y cuida su gato, sólo puedo decirte que siempre que la veo partir es alegremente triste y tristemente alegre,y no lo reprimo porque creo que es Valioso sentirlo ,porque nada me importa más que verla hacer lo que la hace feliz.Un abrazo !!!!

  5. Que bonito Guadalupe!! Te entiendo perfectamente, este año haré un viaje largo (muy largo) y tendré que dejar en casa a mi mami y a mi perro. Cuando viajo me cuesta despedirme de la gente, tengo la sensación de que salgo de casa como si fuese a tomar algo y luego voy a volver, y no es hasta que estoy entrando en el avión cuando me doy cuenta que eso no es así y comienzan a salir miles de lagrimas por mis ojos. Es una mezcla de sentimientos, pero es el precio que tenemos que pagar lo que tenemos el virus viajero. Un abrazo desde España! 🙂

    • Te entiendo Patri, a mi me pasó lo mismo la última vez en el avión porque no caes hasta que ya estás en el aire. Ahora me pegó un poco antes. Fuerza, felicidad y buenas rutas para tu nuevo viaje!!! 🙂 Que siempre sea un hasta pronto que los reencuentros son cada vez más lindos.

  6. Cómo me encanta leerte Guada!!! Cuánto me haces sentir y cuántas veces me siento identificada tanto con lo que cuentas.
    La primera vez que me despedí para largo… cuando faltaba tiempo para partir pensaba en “las cuatro cajas”: lo bueno de ir a un sitio nuevo, lo malo de un sitio nuevo; lo bueno de partir y lo lo malo de partir. Casi siempre ganaba tres contra uno: TRES (era enorme lo bueno de lo nuevo y lo bueno de partir una oportunidad de empezar de nuevo y bastante pequeño lo malo de lo nuevo) contra UNO (lo malo del partir). Pero… hay cuando se acercaba la fecha de la partida lo que pesaba ese UNO, el tener que dejar atrás y despedirse de las personas queridas!

    • Si lo sabrás vos Isa!!! Mucho más que yo ya que tuviste muchas idas, casas y tiempo sin ver a tu familia. Esa fue una de las cosas que también me gustó de vos, esa fuerza para adelante y esa capacidad de análisis afilada de todo. Gracias amiga. El UNO seguirá pesando pero el viaje amortigua. Ojalá te cruce en la ruta y si es más de una vez y más de un día compartido seré profundamente feliz. 🙂 Por un mate juntas y felices!

  7. Tu amigo invisible

    Por algo todos sabemos que lo más difícil es la partida. Es triste, será mucho tiempo, pero al menos saben que vas a ser feliz y que seguramente se van a volver a ver, es como dice Mónica una linda tristeza, la que hay que pagar por la felicidad, el saber que habrá un encuentro hará que cada una siga día a día. Así que disfrutalo y si querés llorar llorá. Bueno garca, cuidate ja ja ja ja TENES QUE VOLVER!! Te esperan Cata y tu madre

  8. Yo creo que lo que más pesa en un viajero, no al momento de partir sino al momento de “tomar la decisión” es lo que vos dijiste, “seré egoísta que siempre pienso en mi y en mis viajes?” Cómo saberlo si yo siempre pienso lo mismo… es una línea muy delgada que depende de donde se mire te dirá o no lo que quieras escuchar. Para todos es difícil la partida, el volver a dejar a la madre (me parte el alma cuando llora al verme partir), familia, a los amigos, a los SOBRINOS (es de lo que más me cuesta, pensar en perderme momentos de su infancia que ya no se repetirán)!!! Y uno encima en los viajes pierde la noción del tiempo, de todo, pero los que se quedan con su rutina tienen mucho más tiempo de extrañarte y de pensar en vos, entonces supongo es mucho más difícil para ellos. Pero bueno, de ahí las fortalezas de las madres de saber que su hijo puede ir en búsqueda de cumplir sus sueños y seguir llenando el tarrito de momentos inolvidables, entonces eso las hace felices, aunque te extrañen y te tengan lejos…

    Un besote Guada!!!

    • Gracias Eze por tus palabras. Comparto.Es difícil de ambos lados aunque nos toque vivir este. Y mi mamá por suerte no llora porque sino me quedo. 😛 Un beso grande y buenas rutas!!!

  9. Tal cual lo dices Guada. Uno se acostumbra nunca a las despedidas y son una extraña mezcla de ansiedad por la aventura que se inicia y la tristeza de quienes quedan esperando con una mano en alto. Para serte sincero después de muchos años y muchas despedidas no hay manera de evitar llorar unos cuántos kilómetros,pero es el camino y nuestro espíritu que nos hace así…y así nos aman,también. Somos eso.

  10. uuuuy no había visto este post y me ha pegado fuerte amiga viajera. Suelo meditar que deberíamos descubrir nuestro ser interior a tal punto de experimentar plenamente esa conexión cósmica con el Todo. Y de esa manera tal vez no sentiríamos esas emociones tristes cuando partimos o parten. teorizamos y escribimos mucho sobre el Alma…por lo menos quienes creemos en su existencia (la nuestra) y otras vidas y….todo eso. No obstante cuando la Vida nos presenta estas situaciones que llamamos dolorosas…toda esa teoría no siempre nos sostiene impecablemente.
    Yo aún no he partido pero si bien lo haré en motorhome y con mi perrito (rescatado de un refugio…bah el me eligió…estos seguro)…mi hija con quién pese a mi divorcio hace años, vive conmigo desde que llego a este planeta. He dado mi vida por ella en todos estos años y cuando me aleje físicamente estimo que me sucederá lo mismo que a tí o algo mas puede ser….porque mi princesa no solo es “igual a mi” en lo físico sino también en su carácter.
    Jodidos apegos creo…y no es casual que los mas sabios siempre sugieran minimizar al máximo dos aspectos de nuestro ser: EGO y APEGOS.
    Deberíamos entonces permanecer CONECTADOS a nuestros amores mas cercanos y mas lejanos…sin necesidad de contacto material. Pero tá (como decimos acá)…es parte de el aprendizaje de nuestro ser. Y salir de la zona de confort vaya que es difícil.
    Te mando un fuerte abrazo.

    • Tan cierto Ricardo. Gracias a viajar y a Asia generé minimizar el apego sin que eso signifique desapego pero me falta aún mucho. En viaje lo manejo un poco mejor ahora, pero la práctica y autoreflexión hacen al maestro supongo. Es extremadamente difícil, al igual que sentir el TODO como UNIDAD todo el tiempo…. generalmente es un sentimiento que va y viene en la mayoría pero la plena conciencia constante es difícil de alcanzar. A seguir aprendiendo. Del sufrimiento se aprende y hasta aprendes también a sentirlo agradable en cierto punto porque sabes que todo viene y va. 🙂

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