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De Rio Gallegos a Ushuaia – Ripio, lluvia, vientos y El Fin del Mundo

¿Dónde me quedé? ¿Río Gallegos? Estos posts ya asumieron el rol de “diario íntimo”. Sí, filtro un poco, pero poco. De a cuentagotas voy sacando a la Guada sin filtros, la que soy con mis mejores amigas. No quiere decir que la otra no sea yo, es solo otra faceta. Alguien alguna vez me dijo que somos como prismas y que mostramos un lado diferente de acuerdo a la situación pero en definitiva somos el conjunto de todos ellos.

Al grano Guada, a enfocar en estos días. Tengo que hacer memoria dos semanas para atrás y me cuesta mucho. Parecen años los días que van pasando; más si son sobre la ruta manejando, donde mis pensamientos fluyen aún más rápido que Sami, mi moto.

Dejé de contarles mis pericias (no sé si es el término adecuado) cuando llegué a la ciudad de los vientos. Allí Motorman me envió ropa térmica para reemplazar la que me robaron. Al día siguiente emprendimos la marcha. Hablo en plural porque me encontré con Pablo, un viajero que alguna vez me escribió y recién logré “juntar cabos” cuando lo vi. Él viaja en una Gilera antigua de los años 70. La ventaja es que tuve compañero de ruta y me pude sentir un poco más tranquila, la desventaja es que me costó acostumbrarme a ir lento y llegar tan tarde, cuando el sol baja y el frío se hace sentir.

Estrecho de Magallanes
Pensé que el frío me iba a impedir llegar, pero aquí estoy cruzando a Tierra del Fuego por Chile.
Chile cruzando a Tierra del Fuego
Los paisajes del lado chileno también son impresionantes.

El camino a Río Gallegos fue lindo hasta el Estrecho de Magallanes en Chile. Allí cruzamos a Tierra del Fuego en balsa, que no es el barquito improvisado que me imaginaba sino un enorme barco bien sólido. Antes de tomar la ruta al Estrecho, Pablo frenó de repente para preguntar algo a un auto parado y tuve que clavar los frenos en ruta y esquivarlo. Me pidió perdón frente a mi reclamo en todos los idiomas que conozco. Entre que no tiene luz de freno ni de giro y yo que me distraigo con el paisaje de a ratos, podría haber terminado con Sami de sombrero y yo 40 metros adelante sobre el pavimento. Aprendimos, no es fácil llevarse bien en ruta cuando se está acostumbrado a ser un viajero solitario.

Camino a Cerro Sombrero tomamos un desvío de ripio feísimo. Nos equivocamos de camino. Las piedras eran enormes como mi puño y la rueda quería quedarse anclada entre ellas. Aceleré cada vez que mi rueda trasera resbalaba y así logré hacer la mitad del recorrido a 50 km/h hasta que la delantera se estancó, se me fue el manubrio y al acelerar la moto se acostó y giró, formando una media luna. Quedé con una pierna arriba del asiento y la otra sobre el volante (ni idea de cómo llego allí). Me sacudí: nada roto. Miré al camionero que paró y tenía cara de pánico, lo salude con la mano, sonreí y le dije hola. El camionero seguramente no entendía por qué estaba tan contenta: “¡esta nena motera es una loca!”. Lo que pasó fue que en la caída pensé que ahí iba a dejar el otro hombro para balancear y que queden los dos dañados pero, cuando dejé de girar en el suelo y vi que estaba sana y encima no me caí al costado empinado del camino, me puse contenta. Levantamos a Sami y seguí a 20 km/h y parando; en esta mejor imitar a Pablo: lento pero seguro. Voy aprendiendo a manejar en distintos terrenos. Más adelante, en el ripio que sí era inevitable, iba a 40-60 por Pablo pero cada tanto me daba la loca y me iba adelante a conducir a 80 parada para descansar el trasero y para “sentir la moto y el terreno” un poco. Más que nada para sentir el mundo y la libertad. Los paisajes ayudaban mucho en mi afán de unión y explosión. ¡Tan feliz! Sentía que era el primer día de viaje del 2015; la sensación vuelve.

Desvío Cerro Sombrero
El ripio feo del desvío, con piedras grandes como mi mano.
Chile cerro sombrero
No se ve bien, pero estaba sobre una loma y debajo se extendía un interminable mar verde con ovejas como puntitos blancos de espuma.

En Río Grande nos hospedamos en la casa de Darío que nos trató como a sus hijos. Un cuarto para cada uno, rica comida e historias viajeras. Días apacibles de charlas y visitas. Fui a la caravana de un encuentro motero, la primera vez que veo tantas motos. Lo que me sorprende es que hay gente de todo tipo. Me quedé hablando con un grupo y uno de ellos me ayudó a reparar uno de mis baúles. Con el traqueteo del ripio perdí los agarres de uno de los lados del baúl izquierdo y quedo casi suelto. Improvisando, a lo argentino, lo solucionó y aún hoy está intacto.

Rio Grande avenida central
Río Grande es una ciudad industrial pero las casas se encuentran pintadas de colores fuertes y las avenidas tienen flores lo que le da un aspecto alegre.
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La costanera de la ciudad donde la gente va a correr, almorzar, leer y jugar.
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Las gaviotas no son solo blancas, acá tenemos un ejemplar gris.
Rio grande arreglo baúl
Gracias a Aldo Rodríguez que con mucha habilidad me reparó un baúl. Tiene un taller de Service de motos incluyendo BMW, soldaduras de aluminio y defensas en Gobernador Paz 820, Río Grande, Tierra del Fuego. Su teléfono es (02964) 15567408.

Basta de motos. Les cuento lo que pasó de camino a Tolhuin, 100 kilómetros más al sur. Con el viento que había queríamos parar allí para conocer los lagos de los alrededores. Nos hablaron de una panadería famosa: Panadería La Unión, y de Emilio Sáez que aloja a muchos viajeros en el gimnasio. Hermoso lugar con pájaros volando dentro del galpón y Simón, un perruno simpático pero que ladra sin parar si no le prestan atención. Acá nos encontramos con los chicos de Pampa Argentino (los encuentran en Facebook) que se recorrieron desde Santa Fe hasta el Fin Del Mundo ida y vuelta en tractor, no miento. Iban a 22 km/h y cuando querían apurarse a 25 (así cuentan ellos). Fui feliz entre viajeros de todo el mundo que viajan de distintas formas. Me sentí en un hostel pero a la vez dentro de una gran familia. Recorrimos los lagos, el parque de diversiones del camping armado con desechos, los turbales; aprendí a armar facturas, sobre la panadería y comenzamos a pensar en seguir viaje, con un poco de pena pues es uno de esos lugares donde te podés quedar meses si te agarra en un descuido.

tolhuin panadería La Unión
Algunas de las aves del galpón volando de rama en rama.
Tolhuin
Caminando por el pueblo.
Tolhuin al camping
Camino a la Laguna Negra.
Tolhuin lago fagniano
Los árboles se estaban poniendo colorados para luego pelarse.

Salimos rumbo a Ushuaia. Para aquellos que no saben manejar una moto o los que jamás sintieron un viento patagónico, les cuento que a mí no me gustan y me dan temor. A unos kilómetros del pueblo, con el lago a mi derecha y en un terreno empinado descampado, me azotaron ráfagas entre lluvia y lluvia. Una de ellas me tiró desde el medio de mi carril hasta la línea blanca del de la mano contraria. La moto no quería retomar por más que acelerara hasta que, entre soplo y soplo de viento, quiso. De frente venía un camión y me dio temor a que una ráfaga me volviera a tirar hacia mi izquierda, debajo de él. Pasado el susto paré en cuanto pude. Puse a Sami contra el viento y ni siquiera la pata atinaba a sostenerla por lo que tenía que estar a su lado haciendo fuerza. Le dije a Pablo que esperemos, acá el clima cambia de minuto a minuto. Efectivamente paró.

Tolhuin laguna negra casa
Una casa soñada. De madera, en lo alto, con ventanales a la laguna y un jardín repleto de flores.
Tolhuin laguna negra
Descansamos un rato en el margen y luego seguimos camino a los turbales. ¡Que paisaje!
Tolhuin bosque
El bosque, como esos que aparecen en los cuentos de princesas que cuentan por las noches frente a una chimenea. El perro es del camping y, como le caímos bien, nos siguió.

La lluvia siguió molestando la visión hasta justo antes del paso Garibaldi con su impactante belleza. Y a la palabra “impactante” no me la estoy tomando a la ligera, como cuando uno necesita rellenar un texto con algo que suene grande y…. impactante. No. Lo digo con “todas las de la ley”, con ese sentimiento pleno de amor que te generan los paisajes que se te meten por los ojos, los oídos y los poros y quieren salirse por la boca y si la boca no alcanza, por las manos (como dice Galeano). Se cayó la tapa de la cámara de Pablo y paró, y paré, y me regocijé al pellizcarme y sentirme viva, viva dentro de un sueño. “Estoy acá, en este paisaje impresionante donde solían vivir indígenas de pequeña estatura y pieles tan gruesas que el frío parecía no afectarles, al menos no en su desnudes” – me dije. Estaba allí, en ese punto del mapa denominado Fin Del Mundo. Y aquí es cuando les pongo un gran “Continuará” con puntos suspensivos. Pero ya me pongo a escribirlo, así que no será larga la espera.

Paso Garibaldi 2
El paso Garibaldi, impresiona de lo lindo que es.
Paso Garibaldi 1
Ahora que miro la foto me dan ganas de volver en verano y quedarme en las cabañas al lado del lago.

Río Gallegos – Río Grande

La ruta tres está bien pero el viento comienza a soplar fuerte aquí a tal punto que tira camiones muchas veces así que conviene chequear en WindGuru ambos puntos y salir un día con ráfagas y velocidad del viento reducidas. Desde Río Gallegos fui al sur por RN3. En el km 68 está el Paso de Integración Austral donde se hace inmigración para pasar a Chile y continuar hasta el Estrecho de Magallanes. Para cruzar me cobraron 113 pesos argentinos por la moto pero aumentan todos los años al parecer. Las motos se colocan delante de la fila de espera por ende pasan casi seguro en la siguiente balsa pero la espera depende del clima. El cruce demora de 20 a 30 minutos. Una vez del otro lado, seguís camino. Conviene tomar el camino hacia Cerro Sombrero y no el de la izquierda que es un desvío de ripio que ahorra tiempo pero es horrible. En marzo de 2015 aún quedaban alrededor de 95 km de ripio “lindo” en dos tramos pero cada semana avanzan con la construcción del nuevo camino así que puede que ya lo hayan asfaltado todo. Luego se vuelve a entrar a Argentina a través del Paso Fronterizo San Sebastián.

KM: 375

Gasolina: 12 litros

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Lo armaron para el moto encuentro de Río Grande, así que agradezcan el mapa a ellos. 🙂 Ojo que esto es en marzo de 2015 y lo estaban asfaltando.

Río Grande – Tolhuin

Viento pero sin contratiempos. Mucho frío por ser marzo.

KM: 110

Gasolina: 3 litros

Tolhuin – Ushuaia

Ruta de zigzag. Justo saliendo y con el lago a la derecha hay un descampado donde las ráfagas pegan demasiado fuerte. Hay que tener cuidado y si no se puede seguir sin riesgos mejor parar un poco que es cíclico así que por momentos para. Más adelante hay bosques y por ende menos viento. El paso Garibaldi es hermoso. Cuidado que los lugareños vienen rápido y hay muchas curvas y contracurvas.

KM: 108

Gasolina: 3,5 litros

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16 comments

  1. Sin dudas sitios para quedarse hasta que el alma disponga. Así será mi camino.
    Te sigo Guada.
    Abrazo.

    • 🙂 Hasta que el alma disponga. Abrazos y buenos vientos Ricardo!

      • ana paula gonzalez

        hola guadalupe, soy paly, una loca de los viajes y las motos!!!!
        un amigo me paso tu contacto! me puse muy feliz de saber de ti! te cuento que hay otra loca en cordoba! con esta pasión, y viajamos como tu! seria lindo encontrarnos en alguna ruta…. y hacer algun viaje juntas!
        si quieres ver mi perfil.. tengo mi face: paly gonzalez
        avisame por cualquier medio si te interesa! y nos encontramos!!!
        te deseo buenas rutas!! y exitos!
        y te felicito!!!! un gusto conocerte! paly (de Mendoza)

  2. Buen día Guadalupe! Yo vivo en Córdoba y me encanta tu blog. Es como estar viviéndolo!
    Viví en la Patagonia hace un tiempo, y lo que sientes, es exactamente igual a lo que yo sentía viviendo allí, en un pueblito que no sale en el mapa, con solo la inmensidad como compañera…
    Te digo lo mismo que te dicen mucho: Cuidate Guadalupe!
    Abrazo enorme!

  3. tus crónicas ya me provocan adicción…espectaculares tus relatos.

  4. Guada que buen viaje, bonitos lugares. Pasa la voz cuando estés por Perú. Te sigo por el face.
    Saludos.
    Raul.

  5. marcelo troncoso

    Vamos Guada sos una ídola sigo tu viaje día a día, eres una fuente de inspiración para mi futura gran aventura, cuídate mucho y los buenos vientos siempre será tuyos, un beso enorme !.

  6. Wow! Qué paisajes hermosos!!
    Me diste unas ganas de viajar tremendas, y aunque no sé manejar más que la bicicleta creo que la mente puede más y por ahora así viajaré 😀
    Qué lindo che!!

  7. Felicitaciones guada sos un ejemplo de vida. Gracias por el momento lindo que transmitis al relatar tu viaje. Me llena de emocion. Leo mucho foros ya que emprendo mi viaje a mediados de enero 2016 y en estas experiencias sacas muchas dudas. Me contatare por algun detalle mas que puedas ayudarme. Muchas gracias

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